martes 18 de febrero de 2020
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OPINIóN | 07-02-2020 09:39

Un verano sin Mirtha en la tele es como una Navidad sin el discurso de Romay

La diva está en La Feliz pero sin sus programas de verano que ya eran un clásico. El ajuste del canal no se lo permitió, y lo paga su público, como siempre...

Marcela Tarrio
Marcela Tarrio

Editora Jefa Periodística Multimedia de Perfil.com. Miembro de APTRA.

Hoy me desperté nostálgica, y tiendo a creer que es por mi falta de vacaciones y mi estrés galopante, pero veámosle la parte positiva: al menos me dio inspiración y vengo aquí para contarles que en este verano extraño mucho a Mirtha Legrand.

Sábado a la noche, y si no fuera por Netflix 24 x 24, o mi maratón de películas para llegar al Oscar con todo visto y criticado, el aparato de tevé de casa estaría más tiempo apagado que encendido, o encendido solo en canales de noticias.

Está aburrido el veranito en la tele abierta..., salvo, claro, por mi favoritos de entretenimiento, como Pasapalabra, el programa de Guido Kaczka o El Muro Infernal, pero después, pará de contar, que de Divina Comida vi dos y me empaché de aburrimiento.

Volviendo al punto, extraño a la diva. Es verano, hace mucho calor y llega el sábado a la noche o el domingo al mediodía y ya no la tenemos a ella haciendo sus cena sabatina o su almuerzo dominical desde Mar del Plata. Y ahí estoy yo, almorzando o cenando con mi serie favorita. Y si yo, televidente y periodista, la extraño, no quieran saber lo que lo añora la señora que, como sabemos, llegó a proponer no cobrar su sueldo con tal de no cortar esa variante estival de su programa que ya se había convertido en un clásico.

Ella igual fue a Mar del Plata, y dudo que haya sido por no pagar el impuesto país si se iba al exterior, es más creo que fue a Mardel con la ilusión de que hubiera un cambio de opinión y la encontraran allí, lista y vestida para la ocasión... Pero no fue así, lamentablemente, y ahí está ella, yendo a ver todas las obras de teatro como es su costumbre y ahora, claro, con más tiempo libre, por lo que puede “traerle suerte” a muchos más espectáculos con su presencia.

Una pena su ausencia es la tele desde La Feliz. Si hasta los sitios de espectáculos la deben extrañar, porque cada programa suyo, lo sabemos, es una fuente de frases, perlitas y polémicas. Para mí, al menos, es un vacío televisivo que en la fría y aburrida programación veraniega hubiera valido el esfuerzo.

Llámenme “mirtista”, pero la extraño. Y casi al mismo nivel que extraño, cuando llegan Las Fiestas de Navidad y Año Nuevo, los interminables discursos de Alejandro Romay en el viejo Canal 9, obviamente irreemplazable tras su muerte, y como seguramente un día extrañaría si dejaran de existir, el conteo en cuenta regresiva y los recitales navideños de Crónica TV.

Hay personas que son irreemplazables e indiscutibles. Y Mirtha es una de ellas... De modo que, apelando al sentido común de El Trece, vayan juntando plata en el chanchito para que el próximo verano nos encuentre a todos mirando a “la Chiqui” en la tele desde La Feliz y todos ídem, felices los cuatro: ella, los anunciantes, el público y el canal.

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