Lunes 6 de abril de 2020
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OPINIóN | 04-02-2020 12:09

Los Bonobos: el amor en tiempos de comedia, y de la buena

Del mismo autor de Toc Toc, se estrenó en el Lola Membrives la obra protagonizada por Campi, Peto Menahem, Oski Guzmán, Lizy Tagliani y Anita Gutiérrez.

Marcela Tarrio
Marcela Tarrio

Editora Jefa Periodística Multimedia de Perfil.com. Miembro de APTRA.

Hace unos meses, escuchaba a Lizy Tagliani comentar lo mucho que estaban ensayando la nueva comedia que hoy ya se puede ver en el teatro Lola Membrives, y al verla, se entiende el porqué del ensayo en exceso: Porque es una de esas obras de enredos en las que un paso en falso o un protagonista que demora su entrada o su pie, puede hacer tambalear el sincronizado juego de dominó. Estoy hablando de la recién estrenada Los Bonobos, una obra a la que seguramente muchos vayan a ver sin dudar, con los ojos cerrados, no solo porque en su elenco esté la efectiva y queridísima Lizy, ya no haciendo un unipersonal sino recibiéndose de actriz y comediante, o el perfecto trío protagonista, ya probadísimo individualmente en la comedia que es el que componem Campi, Peto Menahem y Oski Guzmán, todos de enorme curriculum, sino porque es una obra del mismo autor de Toc Toc, el francés Laurent Baffie, pieza que ya va por su décima temporada en Buenos Aires.

¿Más razones para, a priori, no dudar en verla? Pues bien, que es una producción de Gustavo Yankelevich y porque cuenta con la escenagrafia de alguien de la talla de Alberto Negrín, que aquí hizo algo pocas veces visto en la cartelera porteña, sobre todo con la exigencia de lograr que el espectador vea en varios planos y ambientes todo lo que sucede en escena.

¡Y lo bien que harán en verla, porque no se van a arrepntir! Nada defrauda, ni el libro, ni la majestuosa escenografía ni el elenco, que terminan de conformar Manuela Pal y Anita Gutiérrez, impecables cada una en su rol.

Claro que la ovación de cada función se la llevan Lizy, y muy bien ganada porque aquí por primera vez compone a una mujer y no a una chica trans, y al trío que formaron Campi, Oski y Menahen, quienes jamás dejan el escenario.

El grado de hilaridad es altísimo, con picos, claro, pero de esos que te hacen doler la panza de reírte, y si bien Lizy no es la protagonista, porque queda claro que los tres hombres lo son, tiene el efecto de serlo y eso se nota cada vez que aparece con su personaje de Jéssica, una estricta y rubusta agente de policía que busca el amor pero bajo sus reglas de hierro y que la habilita a utilizar todos su recursos conocidos y que la gente ama (su fuerza, sus cambios de voz, etcétera).

Pero ellos, señoras y señores, ellos merecen un párrafo aparte. Martín “Campi” Campilongo da cátedra con el difícil personaje que le tocó en suerte, un mudo, de modo que imagínense todo lo que debe hacer a nivel gestual, multiplicándose en situaciones desopilantes de la mano de vestuario, pelucas apliques y hasta videos en vivo porque, claro, él tiene que ayudar a Oski Guzmán, que es sordo, quien a su vez debe ayudarlo a él y al tercer amigo, Peto Menahem, el ciego del grupo.

Sí, un ciego, un sordo y un mudo son los protagonistas de esta gran comedia que exige tanto talento actoral como sincronización y ritmo. Tres amigos de toda la vida que nunca se enamoraron deciden buscar el amor a través de la idea de Alex, el ciego, quien convence a Dani, el sordo, y a Fran, el mudo. Así comienzan sus aventuras con Jésica, Bea y Ángeles, tres chicas muy particulares que están en la misma búsqueda que ellos y a las que ellos querrán enamorar pero sin que ellas jamás noten sus capacidades diferentes. Si lo logran o no, no se los voy a contar, pero todos, en la nueva gran comedia del año, demuestran que, como aclara el subtítulo de Los bonobos, el amor es ciego, sordo y mudo.

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Marcela Tarrio

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