Exitoina

RSS

G Plus

Facebook

Twitter

 
01/08/2018 - 23:24

Sigue el enfrentamiento

Jorge Lanata, tras la carta de Florencia de la V: “No es mujer, es transexual”

Un día antes de verse las caras en la Justicia, el periodista volvió a hablar de su enfrentamiento con la conductora y respondió con dureza a la carta abierta que ella escribió.

Antes de verse las caras en Tribunales, Jorge Lanata respondió a la carta de Florencia de la V, quien lo denunció ante el INADI. El periodista, que le inició acciones legales a la conductora por “caluminas e injurias” dijo que “la carta me pareció una grasada”.

Este jueves, Jorge Lanata y Flor de la V, que mantienen un enfrentamiento desde hace casi cuatro años, se verán las caras en Tribunales. El periodista le inició acciones legales por “calumnias e injurias” luego de que la panelista de LAM asegurara en un duro descargo que él recibía sobres para callarse frente a acciones del gobierno actual.

Desde un móvil con Intrusos, Lanata dijo que le parece “rara esta situación, no es importante para mi, no tiene nada que ver con mi trabajo. Pero mañana voy a ir (a la conciliación) porque para mí se fue de boca Flor de la V con lo que dijo y quiero que se retracte“.

“Se agarraron de una vieja declaración mía, de hace 4 años, que la vuelvo a decir: para mi Flor de la V es un transexual, y yo no tengo nada contra eso. Amo a los transexuales, a los no sexuales, lo que quieras. Ahora es un trasexual, yo no creo que Flor sea una mujer, es mi opinión. Pero esto no es un delito, ella sí me acusa de un delito“, aseguró Lanata.

“Lo que yo hago es una demanda por injurias pero lo único que quiero es que ella diga que se equivocó o que mintió y listo, para mí termina ahí”, agregó.

“Flor estuvo muy hábil, ella o su abogado, en sacar esta carta hacia el INADI ayer porque hoy se confunde todo”, dijo el periodista aunque agregó que para él esa carta “me pareció una grasada, está mal escrita, yo le recomendaría ir a un taller literario. Y desde el punto de vista jurídico no tienen ningún valor”.

Y terminó con un lapidario: “Ella está sobreactuando todo”.

Por último, Lanata insistió en que no tiene ningún conflicto con los travestis y propuso para terminar con la discriminación de género: “En el documento ni siquiera debería aparecer el sexo, debería estar sólo el nombre. Al Estado no le tiene que importar con quién se acuesta cada uno. El sexo es un dato que no hace falta”.

La carta que Flor de la V envió al INADI.

Al señor:

Interventor del Instituto Nacional Contra la Discriminacion, la Xenofobia y el Racismo

S/D

Puñaladas en el corazón, en el estómago, en el alma. Puñaladas y luego, puñados de sal sobre las heridas.

Eso y, no mucho menos, me han provocado las expresiones de Lanata.

Aun cuando se quién soy, lo que soy y qué firmeza tienen mis convicciones, no he podido dejar de sentir una especie de vergüenza, la vergüenza de la exposición, la burla y el ensañamiento.

Aun cuando he recibido y recibo incontables expresiones de solidaridad, afecto, amor y de acompañamiento incondicional de parte de todos lo que me quieren, incluso de algunos que no me conocen más allá de mi rol de actriz, no he podido dejar de sentirme desnuda, expuesta, manoseada.

Esa prédica de Lanata, basada en su particular interpretaciòn del sentido común, para bajarme la calidad y la condición de mujer, ha sido en todo este tiempo una verdadera tortura.

Entre la bronca, el dolor y la indignación miles de veces me he preguntado: ¿Qué hice? ¿Por qué a mi?¿Qué le molesta de mi vida?. No encuentro respuesta. Me muero de dolor y no encuentro razones más allá de un deseo morboso de señalarme con el dedo por ser lo que decidí ser.

Una prédica infamante que no se ha detenido ante nada y que hasta ha apelado a la mentira para descalificarme, además, como trabajadora, como ser social económicamente activa.

Decir que “he dejado el tendal” para graficar que ando por la vida incumpliendo compromisos económicos, que soy deudora, morosa, tramposa, cuando puedo exponer a la vista de todos pruebas de mi situación contable en todos los niveles. Puedo mostrar que no debo nada a nadie.

Entonces, cuando me preguntan lo que he sentido hasta ahora, digo que simplemente me he sentido apuñalada porque ese es el nivel del dolor interior que siento.

Pese a todo voy a ir a una mediación con este señor. Lo voy a hacer porque soy una persona de bien pero además porque quizá en ese contexto encuentre las respuestas que busco.

Lanata sabe lo que dice, es consciente de lo que genera con sus dichos. Cuando pretende poner la cuestión genital junto al más elemental sentido común, no hace más que manipular un mensaje. Cuando me dice que no soy madre, vincula el ser madre a una cuestión genital.

Se muestra incluso dispuesto a la inclusión, a “dar trabajo” y a “aceptar” pero al mismo tiempo se niega a reconocer el derecho del otro.

Al igual que muchas personas que no han concebido a sus hijos, se sienten madres, así me siento yo en relación a mis hijos. Con qué derecho Lanata me endilga que no soy la madre de esos dos hermosos bebés que cuidé desde su nacimiento, que los cuido con amor y dedicación, que los crío, que los llevo al Colegio todos los días y que estoy a su lado en cada paso que dan. Con qué derecho me enrola como padre, si soy su madre y su padre es mi marido Pablo? Con qué derecho contradice lo que siento ser y que avala el Estado de Derecho a través del documento de identidad que me expidió? Y con qué derecho Lanata puede contradecir la sencilla y potente palabra con que me llaman mis hijos “Mamá”.

¿Por qué?¿Qué mal le hice? por Dios.

Archivado en: , ,