Exitoina

RSS

G Plus

Facebook

Twitter

 
21/11/2017 - 13:08

Cachets y contratos

Industria audiovisual y desigual por género

Exitosas. La actriz Natalia Oreiro, la directora Lucrecia Martel, las actrices Sofía Gala y Griselda Siciliani, y la productora Cris Morena.

Por Alfredo Mera | En TV, Liliana Parodi es la única ejecutiva de peso. En Argentores el 74% son hombres. En la comisión directiva de AADET no hay mujeres. De las 360 películas filmadas entre 2016 y 2017, sólo el 20% fueron hechas por directoras. acá también los varones mandan.

Cuando se habla de desigualdad de género en ámbitos laborales la mirada suele posarse en cuántas mujeres ocupan cargos jerárquicos en distintas compañías o cuánto cobran en comparación con hombres que se desempeñan en puestos similares. Entonces, las corporaciones económicas pueden percibirse por el imaginario popular (y es correcto que ello suceda) como el paradigma de las inequidades, aunque poco se revisa qué sucede en ambientes que se considerarían más igualitarios. Pero, en una sociedad machista, el cine, la televisión y el teatro no se alejan de la media. Pese a que el consumo cultural es motorizado por mujeres, son considerablemente menos las que manejan los destinos de un canal, los de una productora, dirigen o escriben una película (ni hablar si el film es de alto presupuesto).

Para las actrices la cosa no es mucho mejor: se cuentan con los dedos de una mano las que cobran a la par de sus colegas varones o las que consiguen historias que giran alrededor de ellas en proyectos mainstream. Algunos números exponen al mundo artístico como otra pata de un entramado global sin equivalencias. Por ejemplo, entre enero de 2016 y octubre de 2017 se estrenaron 360 películas con producción local de las cuales sólo 71 fueron dirigidas por mujeres (cifra compuesta por 39 documentales y 32 ficciones) y, según datos de Argentores, en el mismo período se liquidaron derechos en cine para 476 autores: el 74% fueron hombres. Para Anahí Berneri, premiada como mejor directora en el último Festival de San Sebastián, “muchas veces hay un techo de cristal y las mujeres no nos decidimos a hacer películas con improntas más populares. ¿Eso es que no nos interesa o creemos que no es para nosotras? Una no sabe qué fue primero… Cuando me mando a hacer un proyecto más grande sé lo que me va a costar desarrollarlo… Ahora estoy queriendo hacer Natalia Oreiro, la directora Lucrecia Martel, la exitosa Carla Peterson y Dolores Fonzi. un thriller e intento acercar el cine autoral a algo más popular”. Si se le consulta si es más sencillo para un hombre conseguir presupuesto para un thriller responde que “la tentación es decir que sí. Estuve 20 años en pareja con un productor y hasta mi cuarta película no dejaron de decir que era ‘la esposa de’. Recuerdo que estaba en la productora y el jefe de producción llamaba para pedir locaciones y decía: ‘Estoy con la película de la mujer de…’ Yo me sentía, bueno… nada. Las productoras y exhibidoras, estas últimas mucho más, están en manos de hombres. Con Alanís nos mataron”.

“No trabajo en cine y mi opinión no es la de una experta, pero no es un dato menor que sólo una mujer haya ganado el Oscar a mejor directora (Kathryn Bigelow) y que acá hoy haya sólo una de renombre: Lucrecia Martel. Hay directoras muy talentosas, aunque no sé si tienen acceso a los mismos recursos que un hombre. Sí creo que hay más productoras de cine. Están empezando, pero no sé qué clase de esfuerzo demencial habrán tenido que hacer para llegar hasta ahí. En tele, Cris Morena es una productora de éxitos increíbles, de formatos de exportación, que han marcado una época, y no se la reconoce como tal. Cuando se piensa en grandes productores aparecen Suar, Romay, Tinelli y no está Cris. Pregúntense por qué no…”, reflexiona Carolina Aguirre, guionista de
Ciega a citas y Guapas, entre otras ficciones. En el listado de autoridades de Capit, la única mujer que aparece es Celina Amadeo, como vocal suplente. Ni hablar en los canales. Salvo Liliana Parodi en América, no hay mujeres con toma de decisión en las emisoras nacionales. En el rubro autores, Argentores informa que en televisión de aire hay en sus listados 496 autores (69%) y 220 autoras (31%), distancia que crece si se revisa el padrón general de socios: 858 hombres (73%) y 316 mujeres (27%).

La Asociación Argentina de Actores tiene, en un país donde viven un 51% de mujeres, un 53% de afiliados varones, algo que podría ser consecuencia de una menor demanda de personajes femeninos. Es cierto que la ficción local más exitosa de la TV lleva a cinco mujeres como protagonistas, pero la generalidad es otra, sobre todo en cine y teatro. “En todo lo que no es melodrama se suele contar historias de varones. En géneros como el policial, los personajes femeninos tienden a estar en estereotipos: la mujer abandonada, la arpía que se casa por dinero o ahora se empieza a tomar a una mujer que la pelea sola, pero le va mal. Algunas de las nuevas tienen 18 personaje masculinos (con vínculos entre varones: padrehijo, hermanos o delincuentes) y tres mujeres”, comenta Cecilia Guerty, autora de Valientes, entre otros programas.

Un destacado representante afirma que “los estudios dicen que el impulso de qué ver en cine lo tienen ellas. Sin embargo, las historias son de los hombres. Lo interesante es que si mirás la campaña publicitaria, ahí ellas están al 50% … En el último tiempo, sacando Gilda, las historias parten desde los hombres y las mujeres más que nada son co-protagonistas. En principio, las tres personas más taquilleras del cine argentino (y del teatro también) son varones: Suar, Darín y Francella”. Salvo casos puntuales, no sólo las historias giran alrededor de hombres, sino que la torta también se distribuye en porciones desiguales. Por ejemplo, en el ámbito teatral (sin contar la gran actualidad de Griselda Siciliani), los varones se quedan con los mejores contratos porque son los que más tickets cortan. “Se tiende a eso, aunque siempre depende de la obra y el rol que interpreta. Si la mujer es protagonista, estará a la par o será superior. Cuando están iguales puede que el hombre tenga un plus. Hay avances como en todas las cosas, pero la sociedad es así. Esto no escapa a lo común”, admite Alejandro Vanelli, importante agente de actores.

“Tenemos el dato de que las mujeres son quienes deciden ir al teatro, pero no necesariamente eligen ver a otras mujeres, sino que optan indistintamente”, dice el productor y presidente de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales, Sebastián Blutrach. Para él, “la mayor desigualdad se da en la cantidad de productores. En Aadet, hay una comisión directiva de doce productores y no hay ninguna mujer. Si ves la presencia de mujeres dentro de la producción es marginal totalmente… En la dramaturgia, como en la actuación y otros rubros, también prevalece el hombre. No creo que haya una búsqueda de que sean más, sino que se termina dando naturalmente”.