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03/04/2017 - 16:49

Entrevista

Elizabeth Vernaci:”Creo que hay grieta en todo”

Por Gustavo Méndez (*)| Sigue el juicio con Garfunkel por el “adiós” de Rock & Pop, y hoy se divide entre dos FM: Radio con Vos y la Pop, que va segunda. Cree que en todos los ámbitos hay machismo, y cuenta que preguntó si podía criticar a López antes de firmar con Indalo.

Ya casi nadie recuerda que el primer nombre de la Negra Vernaci es Elizabeth. Su popularidad pergeñada en el dial la rebautizó con el apodo del mismo color de su pelo, de sus ojos y de ese particular humor oscuro e irreverente, alejado de lo chocante y chabacano, que provoca carcajadas en los oyentes desde sus épocas de Rock & Pop. Vernaci, la única estrella femenina del éter, duplica su voz y su impronta “negra” en FM, con el ciclo matutino Black & Toc (Radio con Vos 89.9) y con el vespertino La Negra Pop (Pop FM 101.5), un caso inédito en casi noventa años de vida de la radiofonía argentina. “Me encanta ser pionera, pero sinceramente ya no se puede pagar más la exclusividad”, dice la conductora.
—¿Qué pasó, Negra? ¿Es cierto que Radio con Vos no tenía para pagarte lo que querías y decidiste buscar otra emisora?
—Yo tenía muchas ganas de jugar en primera y Pop es un camión por la audiencia que tiene, y pensé que Radio con Vos, al no ser una radio tan potente, no era una competencia. Estoy acostumbrada a trabajar en radios número uno y me seducía esa situación. Extrañaba jugar en primera. La simultaneidad en que todos estén escuchando lo mismo me vuelve loca. Da una adrenalina diferente que está abajo, eso me lo explicó una vez Gustavo Yankelevich cuando hice Infómanas en Telefe y me marcó.
—¿La guita no, entonces?
—Bueno, también estaba lo económico, que me ayuda a tener una vida más relajada y no tener que achicar lo que a uno tanto le costó conseguir. Si tuviera una deuda de expensas me daría vergüenza.
—¿Pensaste que estarías en el aire de una radio del Grupo Indalo, criticado por el vínculo con el kirchnerismo e investigada por lavado de activos?
—Pregunté mucho. Mucho. No iba a meterme nuevamente en la boca del león de Garfunkel para que me matara con un habano en la boca. Mi abogado es el mismo de Marcelo Tinelli, y me dijo que pagaban a tiempo y firmé un contrato por el que si no me pagan me voy al día siguiente. Después un día me reuní con Beto Casella y me contó cómo funcionaba la radio. Pensé que podía ser una casa donde pudiera estar cómoda.
—¿Podés criticar a Cristóbal López?
—Es es la pregunta número uno que hice para poder estar acá, porque si no no podía, era imposible. Les dije (al director, Martín Rubio): “Mirá, yo no soy una mina que hace política ni hago periodismo, soy locutora, pero yo manejo la verdad, la que yo creo que es la verdad. No puedo hacerme la boluda, no soy así, si hay una denuncia y está en todos los diarios la tengo que decir”. Me respondieron: “Lo podés decir”. Listo, ya está, firmo.
—¿Por qué hay tan pocas voces de conductoras en las radios? ¿Sigue siendo machista el medio?
—La radio para mí es femenina. Es “la” radio. A mí los tipos en la radio me aburren, me gusta escuchar minas en la radio, y obviamente que hay menos mujeres que hombres porque vivimos en un mundo machista; no es una radio machista, todo es machista. Siento que el que tiene talento llega más allá de si es hombre o mujer. Hay que trabajar, es un trabajo lento, no llegás al recién empezar. Es fácil quedarse en la queja. Hay que remar.
—Criticaste el tetazo y muchas mujeres te criticaron, ¿creés que hay una grieta en el mismo mundo femenino que lucha por los derechos?
—Yo creo que hay una grieta en todo. Mujer/hombre, kirchneristas/macristas, el chorro y el no chorro, el bueno y el malo. Cuando algo se mueve y es tan masivo, obviamente que vas a tener en el medio un montón de colores. Si fuera nada más que un solo tono, si fuera todo blanco o todo negro, no habría. Estos son matices. Uno puede comulgar o no con esos matices. A mí no me divierte, no me parece que el hombre no pueda ir a una marcha, porque cuantos más hombres entiendan lo que siente una mujer relegada, mejora todo. Me parece que cuanto menos entienda el tipo, más vamos a seguir apostando al machismo. Entonces creo que los hombres tienen que estar presentes.
—¿Utilizaste alguna vez el “errómetro” del Gobierno para, por ejemplo, ir para adelante en una decisión y después meter reversa?
—¡Sí! En mis relaciones. Soy re Macri ahí (risas). “No, perdoname”, me hago la boluda, y voy, sigo, sigo, sigo. Si el otro se da cuenta, bueno, pido perdón, y si no sigo, sigo, para yo hacer lo que yo quiera. Por eso estoy sola (risas). ¿Escuchaste, Macri? Te quedás solo después.
—En 2015 dijiste en PERFIL que, ganara quien ganara las elecciones, te hubiera gustado que el gobierno que viniera fuera pacífico. ¿Cómo lo ves?
—Pacíficamente provocador de situaciones de mierda de las que no se hace cargo. Sí es pacífico porque no son de ir al toro. Pero la agresión no sólo es putear a alguien y decirle las cosas en la cara. La agresión también es dejarlo sin trabajo, es que nadie los pueda proteger. Eso es absolutamente violento. Hablamos tanto de violencia que estamos llenos de violentos todo el tiempo. Sí, es pacífico, no te pega, pero hay muchas formas de pegar.
—Tenés un único hijo, Vicente, de 14 años. ¿Te da dolores de cabeza?
—No, boludo, cero. Hay alguien arriba (mira al cielo) que me quiere mucho. Tengo una vida de la que no me puedo quejar.
—Tiene una madre muy especial.
—El tiene que lidiar conmigo, no soy una mina fácil. Y la verdad, es un pibe que es una bestia. Súper buen alumno, me da gratificaciones, le encanta el deporte, juega al básquet, mide 1,85 m. No tengo problemas del boludeo adolescente. Soy muy atenta. Estoy muy con el ojo…
—¿Estás cagada con el tema drogas, alcohol, sexo?
—Mirá, lo que vaya a hacer lo va a tener que hacer. No soy una madre permisiva, para nada. No soy un “bueno, fumémosnos un porro que quiero que sepas cómo es, y prefiero que lo veas en casa, acá conmigo”. No. Yo soy la madre pero no la compañera de drogas. ¿Sabés qué me da miedo, boludo? Lo bien que la pasamos, que en algún momento se va a romper; ¿viste cuando sentís miedo y decís “ay, ay, ay, esto no puede durar mucho más”? Y cuando no le gusta algo, me pone el límite. Algo que no pudo hacer ningún hombre.

*Especial para Diario PERFIL