Sábado 26 de septiembre de 2020
DESTACADA | 08-09-2020 19:44

Rodrigo Lussich: "Hacer humor está difícil, estamos enfermos de literalidad"

El periodista habló íntimo con este medio tras el inminente estreno de los escandalones como spin off y dio detalles del ciclo, opinó del medio y analizó la televisión actual. Enterate de todo.

Uruguayo, periodista, actor y apasionado, son solo algunas de las cualidades que se relacionan con Rodrigo Lussich. Sin embargo, su mayor diferencial es su gusto por el humor, la diversión y el entretenimiento. A tan solo cuatro días del estreno de los Escandalones como un spin-off que llegará a América para quedarse, el panelista de América tomará nuevamente las riendas de la conducción en un proyecto que tendrá su sello propio.

A corazón abierto, con la verborragia que lo caracteriza y sin filtro, Lussich habló con Exitoina íntimo y se mostró vívido y enérgico por tomar el timón nuevamente con una sección que creció y escaló al punto de ponerse la bota de convertirse en un programa independiente. Pese a que continuará en Intrusos como sección, El show de los Escandalones llegará como un envío con entidad propia desde el sábado 12 a las 20 hs. y con muchas sorpresas y figuras del medio.

Rodrigo Lussich

¿Cómo surgió la propuesta de hacer los escandalones como un programa propio?

- Surgió naturalmente y fue creciendo. Es un proyecto que lo llamo de menor a mayor, porque empezó como una pequeña idea para Intrusos que había que ver si funcionaba, después se súper instaló en cuarentena como un momento de diversión a la tarde que mermara las noticias del coronavirus y rindió muy bien en el rating; le dio un aire muy lindo al programa, y le permitió a Jorge volver a divertirse con las noticias del espectáculo. De la misma manera, fluyendo y natural, surgió la idea de hacer un programa el fin de semana. Al principio, las charlas que teníamos con la gerencia era hacer un nuevo ciclo, que no se sabía de qué tipo, y la verdad es que yo no quería hacer otra cosa que no fueran los escandalones, porque es mi marca registrada y tiene que ver con lo que yo tengo ganas de contar en la tele, además de que funciona y gusta. Va a seguir siendo un segmento de Intrusos como hasta ahora, pero bueno podíamos permitirnos hacer un spin-off. Hace ya bastante que está este proyecto, la pandemia solo demoró los tiempos porque hubo muchos contagios en el canal, pero poder estrenar un programa en estas condiciones estamos muy contentos.

¿Cuándo se va a emitir y quienes van a acompañarte?

- Desde este sábado 12. No es un programa de panelistas, periodístico. Es un programa humorístico de espectáculos o que usa el espectáculo como excusa para hacer un show de entretenimiento. Vamos a tener una hinchada o tribuna, que van a ser un poco mis compinches a la hora de jugar, cantar, bailar y contar las noticias a través de los escandalones y son: Nati Jota, Sheyla González y Anamá Ferreira. A priori me gustaba la idea de mezclar generaciones, que no haya un hilo conductor y no tengan mucho que ver uno con el otro. No quería buscar un perfil y tampoco quería un panel punzante o que venga a hacer daño, me gustaba por este lado descontracturado. Va a ser muy dinámico y la idea es potenciar el espíritu de los Escandalones.

El show de los Escandalones va a ser un programa humorístico de espectáculos

Además, este medio pudo acceder a través de fuentes de prensa de la emisora de Daniel Vila, cómo estará estructurado el programa. Por un lado, habrá diferentes temáticas de escalera.

  • La Escalera al Cielo, irá con lo mejor de Intrusos y los temas del momento
  • La escalera de cabotaje, irá con todo el mundo de las redes sociales y lo que los famosos deciden mostrar.
  • La Escalera Internacional, abordará los grandes temas de la farándula latina y de todo el mundo
  • La Escalera Retro, se involucrará con los homenajes a las grandes figuras, los programas, las viejas tapas de revista, los avisos y lo mejor del archivo.
  • La Escalera al Infierno, cerrará cada programa con las primicias del momento, los escándalos más calientes y la actualidad, siempre desde una mirada humorística y divertida del espectáculo.

Por otra parte, habrá canciones, bailes, las muletillas clásicas, la participación de los más chicos con sus dibujos y muchas sorpresas de la mano de un panel novedoso y divertido. Anamá sumará personajes y su conocimiento del archivo de la historia de la farándula, Nati aportará toda la data sobre las redes sociales y la interacción de los famosos en ellas y Sheyla González llegará con su mirada ácida y picante de todos los temas.

Los Escandalones

La televisión y Lussich

¿Qué te motivó a pasarte de El nueve a América?

- Me empujó un cambio de horario, una cuestión técnica que no me permitió continuar. El programa justo pasó a un horario en donde yo hacía radio, un proyecto que era muy importante para mi también y le había puesto muchas fichas y no lo pude compatibilizar. Tenía que elegir y el horario que tenía en Confrontados me coincidía justo con la radio, así que bueno decidí eso. Igual, más allá de la cuestión objetiva, también tuvo que ver con un estilo de conducción en donde yo no me sentía absolutamente cómodo, si tengo que vender tensión la vendo, pero si me preguntás, yo me considero un animador, a mi me interesa ese rol. Uno tiene que tratar de ir a los lugares donde se siente cómodo y genuino.

Yo me considero animador y en Confrontados hacía una conducción que no me resultaba cómoda

¿Y ya tenías un plan B?

- No, no tenía un plan trazado previo, apenas me fui de Confrontados y se supo la noticia, Rial me propuso ingresar a Intrusos. Me pareció el lugar ideal, porque al menos este año ya no había muchas posibilidades de conducir un nuevo programa y me pareció un desafío interesante, porque no creo en las jerarquías o etiquetas de que si conducís no podés hacer panel o viceversa. Yo no le tenía que demostrar nada a nadie, yo ya fui conductor cuatro años, me senté en un panel con otra impronta. De hecho, el arreglo que hice para entrar a Intrusos fue hacer un segmento que conduzca yo, entonces no me hizo ruido. Hay muchos prejuicios con eso.  

¿Cómo definirías a Jorge Rial?

- Es un tipo que maneja un liderazgo impresionante, yo aprendo mucho a su lado. Inclusive habiendo conducido gano herramientas todos los días, porque tiene un manejo impresionante del show. Yo lo conocía como espectador, nada comparable con tenerlo al lado y además, es muy generoso, porque me dejó hacer con mucha libertad, me cedió un ratito de su programa todos los días para que yo haga mi cápsula y él se prendió a jugar y a sumar desde ese lugar, lo que también habla de la seguridad que tiene como conductor después de estar al frente 20 años de su programa. Eso habla de su liderazgo y de él. Conozco muchos conductores que no lo hubieran hecho. Me quedo mirándolo mucho, viendo cómo lleva el hilo de programa y es admirable. Somos muy cómplices, nos potenciamos, siento un ida y vuelta muy interesante con él.

Jorge Rial es líder y aprendo mucho a su lado

¿Cómo recibiste el impacto de la denuncia por la frase de “chica con sorpresita” y cómo sigue el caso?

- No tuve novedades en cuanto a resoluciones. El pedido de disculpas, creo, atenuó la repercusión que pudiera tener. Nunca quise estigmatizar ni discriminar, tuvo que ver con una dinámica verborrágica mía donde se puede colar un mal chiste o una burrada. No está en mi ánimo eso y la gente me conoce y me sigue, sabe de mis valores; pero bueno, fue un fallido que no corresponde y por el que pedí disculpas, no le quise dar más desarrollo. Están en todo su derecho de haber denunciado, pero me pareció un poco injusto porque tengo una coherencia a nivel carrera de lo que son las luchas por las minorías a las cuales pertenezco, me pareció mala leche, pero están en su derecho.

Lo de la denuncia me pareció mala leche, aunque están en su derecho

¿Y qué sentiste al leer que querían atentar contra tu vida, tuviste miedo o te indignó?, ¿cómo sigue ese tema en la Justicia?

- No me consta que esté directamente relacionado a las denuncias, pero sí es cierto que sucedió todo al mismo tiempo, en el mismo período. Uno puede pensar o no que tiene que ver, pero no lo pude comprobar todavía, por eso la Justicia sigue investigando y trabajando en el tema. La verdad es que no me quise quedar ahí, porque no me quedo enganchado con las energías negras.

¿Te pasó alguna vez o fue la primera?

- No nunca. Va… sí, cuando hice Infama una vez y por teléfono, pero fue por un caso puntual. Esto al estar escrito es más fuerte, porque siempre lo que está escrito tiene mucho peso. Me impactó de otra manera. Y encima en ese momento yo venía muy sensible y estaba vulnerable por las denuncias, porque la verdad es que yo laburo desde la buena leche y sé que el 95% de la gente que mira lo que hago, se divierte y entiende el código, el que no lo entiende carece de humor. Yo soy el primero que se rie conmigo mismo, pero entiendo y respeto a los que no.

Yo laburo con buena leche y la gente entiende ese código, el que no, carece de humor

Pasa que estamos transitando un período de cambio social y cultural fuerte. Con los años que llevás en el medio y habiéndote ajustado a distintos paradigmas, ¿Te sentís más limitado a la hora de comunicar y hacer humor que antes?

- Sí, es que hay un grado de susceptibilidad social muy alto, muy al palo. Primero por la pandemia en sí misma que nos tiene con la mecha cortísima y no aguantamos más nada y necesitamos buscar blancos donde descargar la furia y la mayoría de las veces no son los correctos. Pero en general, creo que con el humor estamos muy complicados, porque estamos enfermos de literalidad, sentimos que todo es discriminar. De verdad que cualquiera se puede sentir así por cualquier cosa y ante el más mínimo comentario.

Entonces... ¿cuál es el principal desafío que sentís hoy como comunicador de medios?

Es que es complicado hacer humor desde este lugar, de todas formas tampoco me siento humorista, siento que hago un género divertido. Pero soy un verborrágico y un acelerado, y en el medio se me puede piantar lamentablemente alguna frase que le moleste a alguien. Después hay actitudes que no comparto como el decir que es edadismo mostrar a famosos que tienen muchas cirugías y parecen señores y señoras grandes. Que se yo, no lo comparto, no porque haya gente ofendida voy a aceptar cualquier acusación, no me lo merezco. La gente entendió perfecto esa sección y se divierte; porque si vamos al caso de “atacar viejos”, hay gente que los hace pasar hambre en este país y a eso sí hay que ponerle atención, no creo que haya sido esa la búsqueda.

La responsabilidad al hablar que hay hoy con los profundos cambios sociales, sumado a la adrenalina que da el hacer televisión... ¿cómo te sentís cuando se prende una cámara?

- Me encanta, el pulso televisivo me genera una adrenalina que no me la da nada en la vida. Siempre creo que es mejor pedir perdón que permiso. Hay momentos donde pierdo conciencia de mi mismo, en la vorágine estoy como levitando en un punto y ahí es donde uno se equivoca en el hacer. Pero prefiero equivocarme y reparar, que quedarme en un lugar de tibieza y políticamente correcto que no me identifica para nada. Para mi poder jugar en los extremos del ridículo abre muchas más puertas de las que cierra, eso hace que te puedas identificar con la gente porque todos somos un poco “el tío borracho de la fiesta”. A mi eso mi identifica y pienso potenciarlo, tratar de repetir cánones y clonarme con otros conductores no tiene sentido. El que me siga, lo va a hacer por lo que le gusta de mí. Tiene que ver con esa “inconsciencia” que es un poco la de los niños, yo no soy un animador infantil, pero pasó y pasa con los escandalones que pegó mucho con los chicos, porque creo que me ven como un par. En el cuerpo de un grande, ven un chico jugando y juegan conmigo. Eso para mí es un placer, lo vean uno o miles, es territorio ganado.

Prefiero equivocarme y reparar, que quedarme en un lugar de tibieza

También has pasado momentos de tensión en la televisión como cuando te levantaste en Polémica en el Bar por la discusión con Chiche. ¿Qué te pasó por la cabeza en ese momento?

- Ese día se me activó el chip de cuando yo laburaba con Chiche que sufrí como columnista y empleado de él durante muchos años, padecí un estilo de él como periodista y conductor que ya no va más, sufría destrato, maltrato, chicaneo, ninguneo. Lo que me pasó en ese momento, fue que después de avanzar en mi carrera, llegar a conducir mis programas y verme ahí sentado con él ahí, como un par, no como mi jefe, y me trata así dije ‘na esto no puede estar pasando, a los 47 años me levanto y me voy”. Ni lo pensé, me nació así en el momento y después lo razoné.

¿Y cuándo trabajabas con Chiche te le plantabas como esa vez o la dejabas pasar?

- Pasé por todas las etapas. Porque fui empleado de última categoría y llegué a ser socio de él en una página como Rating Cero. Tenemos mucha historia, yo lo quiero mucho a él y a su familia. Pero a nivel laboral hay cosas que ya no tienen lugar, precisamente más luego de haber llegado a ser socios y todo lo que pasamos. Hay que poner límites. Él en su manera de ser no siente que me haya maltratado, es su estilo. De ahí que tenga ganas de jugar ese juego, es otra cosa. No lo quiero ni con él ni con nadie.   

Además de los tiempos que pasaste con Chiche, ¿tuviste a lo largo de tu carrera algún otro momento de maltrato o incomodidad donde te costó saltar a defenderte?

- Em… no. O sea trabajé con conductores generosos; así como también con otros mezquinos y ninguneadores, muy de no dejarte el lugar y de no potenciar tus aptitudes, no querer que crezcas, gente muy insegura. Pero sí, las actitudes de chicaneo las tuve bastante y a esta altura ya no las dejo pasar. Pero así maltrato extremo, por suerte no.

En esa línea, el otro día en Intrusos expresaste que sabías que Pepe Cibrián no iba a resistir el Cantando porque viene con otros ‘códigos’ que son los del teatro y no iba a pinchar a los participantes como le estaban pidiendo desde producción... ¿cuáles serían esos ‘códigos’ de televisión a los que hacés mención?

- La televisión tiene una búsqueda que su virtud y su condena que es el rating. Porque si bien te permite un pulso interesante para trabajar, también te hace meter la pata, pisar en falso y cruzar algunos límites en pos de conseguirlo. Sobretodo, porque la televisión está acorralada por esa situación porque hoy viene cada vez más bajo, es muy fino el límite que se juega. El rating está muy ligado a la búsqueda del impacto. En el caso de los programas de Tinelli, están muy basados en las peleas, los escándalos para obtener el rating. Cuando sale naturalmente, les fluye re bien porque es su código y el lenguaje que ellos y su público hablan. Pero cuando es buscado y forzado, sale mal. Y lo que le pasó a Pepe fue eso, le quisieron forzar un lenguaje que no era el suyo. En la televisión se manejan otros hilos que en el teatro.

La televisión tiene como virtud y condena el rating, la búsqueda del impacto

¿Y a vos te tocó cruzar algún “límite” en pos del rating que haya comprometido en algo tus valores?

- No, pero potenciás normalmente temas que en el momento del pulso “minuto a minuto” estás haciendo un tema que está midiendo, te instalás ahí y lo haces chicle; y el problema con eso es cuando te quedás sin qué decir o mostrar, porque no te quedan conejos para sacar de la galera y ahí te mandás las cagadas. Es un vicio del minuto a minuto. Estamos sobreviviendo a un género que no está en extinción pero está en cambio permanente. Los límites están muy corridos y la cornisa esta medio al filo, a veces te caes y a veces te quedás de un buen lado. Pero definitivamente no es para cualquiera y yo la amo precisamente porque me gusta jugar ese juego.

La televisión no está en extinción , pero está sobreviviendo 

Rodrigo Lussich, puertas adentro

¿Qué hacés para desenchufar después de un día cargado de laburo?

Soy bastante aburrido, la gente piensa que soy un cascabel, pero la verdad es que cuando se apaga la luz soy re tranquilo. Estoy grande también, la energía la guardo y la gasto para la tele, después quedo muy liquidado. Tomé clases de teatro, porque laburo como actor, este año no lo hice por la pandemia, porque un clase de actuación por zoom me la baja terriblemente, no me divierte. Pero bueno, en general, disfruto de mi casa, de mi perro, disfruto con Juampi ver una serie, una peli, soy muy del streaming, leer un libro, entreno poco para lo que debería y no mucho más, me cuesta el ocio.

La gente piensa que soy un cascabel, pero cuando se apaga la luz soy muy aburrido

¿Cómo te trató la pandemia en lo que va del año?

- La llevé con bronca, impotencia y preocupación. Estamos en medio de un mundo que ya no conocemos y todo parece largo. De todas formas, yo soy un privilegiado, salí a trabajar todos los días, solo una semana cuando me tocó rotación en Intrusos salí desde mi casa con una escalera de pintor, pero casi que no estuve en mi casa este año.

¿Sos de los que se cuidan con todos los detalles o estás más relajado y no le tenés tanto temor a contagiarte?

- No estoy en el grupo de los obse. Me cuido y trato de no exponerme al pedo, pero en general, traté de hacer una vida parecida a la de siempre, sin subestimar al virus porque también pudimos ver como hasta el más obsesivo se contagió igual. Estamos todos muy expuestos. Tiendo a colapsar mentalmente si me obsesiono con algo, así que traté de evitarlo.

No me puse obsesivo con el coronavirus, traté de hacer mi vida de siempre

En plena era digital, ¿sentís que estás mucho con la tecnología?

Sí, re. De hecho me tiro en el sillón con el celular, tengo mucha dependencia, estoy hiperconectado, mucho más de lo que debería. Estoy mucho con Twitter, con las páginas, más por vicio que por necesidad, porque llega un punto que leés y ya sabés todo lo que necesitás, pero yo sigo y voy por lo que sea.

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Agustina Alessandroni

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