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07/03/2017 - 15:59

El futuro OnDemand

El streaming jaquea a los estudios

Por Diego Grillo Trubba (*) | Netflix tomó un proyecto de Paramount con Scorsese, De Niro y Pacino. Amazon salvó del naufragio a Manchester junto al mar. Los gigantes del espectáculo ya no son lo que eran.

En las últimas semanas hubo tres noticias. Si el trío se toma por separado, son eso: noticias. Si en cambio se las toma como conjunto, se transforman en un estado de situación del mundo del espectáculo. Veamos, primero, cuáles son esas noticias:

1) La película The Irishman, a dirigir por Martin Scorsese con un elenco encabezado por Robert De Niro, Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel (es decir, el dream team del género policial-mafioso) fue abandonada por Paramount, el estudio que había dado luz verde al proyecto, al compobar que el presupuesto se ubicaría en unos US$ 125 millones. En un abrir y cerrar de ojos, Netflix rescató al proyecto e invertirá lo que salga realizarla a cambio de que se vea en su plataforma de streaming. Dato al margen: Paramount es propiedad de Viacom, que en nuestro país es dueña de Telefe, por lo que se ve que sus recortes presupuestarios no están destinados solo al Tercer Mundo. Los rumores indican que, tras haber dejado pasar el proyecto y que quedara en manos de Netflix, Viacom estaría buscando reemplazante para el CEO de Paramount.

2) Netflix salió a la caza de un ejecutivo al que contratar para que encabece el desarrollo, desde una empresa propia, juguetes, libros e historietas surgidos de sus producciones originales.

3) Warner, Universal, Sony, Paramount y Fox negocian con las cadenas de cines una reforma de sus contratos que les permita ofrecer sus productos en pay-per- view en los hogares tres o cuatro semanas después del lanzamiento en las salas.

Internet, la piratería y la llegada del streaming modifican a pasos acelerados el negocio del espectáculo.

Los estudios antes podían planificar sus lanzamientos internacionales con lentitud pasmosa, y eso hoy se hace imposible: las copias ilegales se adelantan, y les empiezan a marcar el ritmo, por lo que necesitan acelerar los negocios aledaños al cine clásico (el blu ray, el pay per view, etc). Los estudios continúan siendo gigantes del campo del espectáculo, pero ya no son los únicos: las empresas surgidas al amparo de internet cuentan con mayor posibilidad de endeudarse por las posibilidades de crecimiento futuro, y por lo tanto están en condiciones de “robarle” proyectos como la película de Scorsese si no saben moverse con habilidad (lo mismo ocurrió con Manchester junto al mar, rescatada por Jeff Bezos, dueño de Amazon, que ahora la podrá exhibir en su señal de streaming).

A no engañarse: esto no significa que los nuevos jugadores en el partido deseen un cambio radical que beneficie a los consumidores de bienes culturales. Muy por el contrario: Netflix y Amazon avanzan en paralelo a sus plataformas de streaming para reproducir negocios aledaños a las películas como los grandes estudios (sin ir más lejos, Warner es propietaria de Lego, la fábrica de juguetes con más ventas en el mundo), y si antes los estudios discriminaban entre su país de origen y el resto del mundo en fechas y títulos a estrenar, ahora las plataformas de streaming hacen lo mismo en sus servicios (Netflix cobra lo mismo a sus clientes en todo el mundo, pero la diferencia de cantidad y calidad de títulos que ofrece en los distintos países es tan apabullante como, casi, insultante).

Las tres noticias, en conjunto, muestran un campo que muta, con nuevos actores que ponen en jaque a los antiguos. En esta situación, de los consumidores dependerá que el resultado de este juego de tronos sea más justo.

*Editor de espectáculos