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02/03/2017 - 11:18

El hombre en el castillo

Un pasado distópico para un presente absurdo

Por Diego Grillo Trubba (*) | La serie basada en la novela de Philip K. Dick, es de lo mejor que ofrece la pantalla chica. ¿Qué hubiera pasado si Hitler y los japoneses ganaban la Segunda Guerra Mundial?

La novela El hombre en el castillo (en inglés, The Man In The High Castle) se publicó en 1962, y gracias a ella el genial escritor Philip K. Dick ganó el Premio Hugo a la mejor novela de ciencia ficción y comenzó a cimentar la que sería una prodigiosa carrera dentro del género. Lo curioso es que El hombre… no responde a la producción masiva de ciencia ficción, ubicada en el futuro y/o en otros planetas, sino que se ubica en el poco utilizado subgénero de la ucronía (es decir, mostrar un presente alternativo a partir de cambios determinados en el pasado). Ganó gracias a haber pensado en qué habría ocurrido si el Eje (alemanes, japoneses e italianos) ganaban la Segunda Guerra Mundial.

Ridley Scott ya había adaptado como director a Dick en Blade Runner (que el escritor pudo ver antes de su temprana muerte, y manifestó que le había gustado mucho cómo habían captado el espíritu de lo que había escrito), y ahora ha reincidido en la obra del escritor, solo que como productor, con la misma lógica: inspirarse para exponer en otro medio el espíritu de lo literario.

La serie que se presenta en el servicio de streaming de Amazon respeta el planteo original de la novela de Dick (esto es, Estados Unidos se encuentra dividido en tres: una parte alemana, otra japonesa y un espacio neutral en el medio), pero hay muchísimos cambios y aún más libertades en base al original. Si en la palabra de Dick el relato se ubicaba solo en la parte japonesa de Estados Unidos, en la serie se muestran los otros dos territorios (e incluso Alemania). Si en la prosa hay un vacío de poder por la muerte de Himmler, en la producción de Scott el Reich sigue siendo Hitler. Si en la obra de Dick el hombre en el castillo es un escritor que publicó una novela prohibida, en la serie de Amazon es un líder de la resistencia que colecciona e interpreta fragmentos de documentales que muestran otro mundo posible.

Lo curioso es que tanto cambios no significan que se le falte el respeto al original -como suele suceder, Hollywood mediante-, sino que se plasma casi a la perfección el espíritu de la novela y se profundiza en huecos que había dejado Philip K. Dick. Hay que agradecer entonces la invención de ese nazi revulsivo que compone Rufus Sewell -en el mejor trabajo de su vida-, y las contradicciones que deberá enfrentar a partir de un hecho determinado que no adelanto para no cometer spoilers. Hay que festejar que los protagonistas posean los mismos nombres, los mismos orígenes y luego infinitas diferencias que permiten, en su deambular, comprobar que el mayor problema de vivir en un mundo así es el miedo constante y la ausencia de sentido en la vida. Lo cual quedaba brillantemente expuesto en la novela, y refuerza que se hizo una gran adaptación. Tanto en ese pasado distópico como para este presente absurdo.

*Editor de Espectáculos, Diario Perfil

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