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Mario Pergolini recordó su paso por Floricienta y dio a conocer un regalo que le hizo Cris Morena para que aceptara ese papel.
Con la visita de Juan Gil Navarro a Otro día perdido (El Trece), el conductor habló de su experiencia apareciendo en el último capítulo de la primera temporada de la ficción cuando interpretó al Dios que guiaba en la muerte a Federico Fritzenwalden.
Entonces, se dirigió al actor: “¿Vos sabés por qué yo acepté ese papel? Creo que es la primera vez en mi vida que lo voy a contar”. Y, comenzó a relatar: “Yo no me llevaba muy bien con Cris, no tenía buena relación, y me convoca para el final de Floricienta, un gran momento”.
“Me compró mi primera PlayStation”, lanzó sorprendiendo a todos los presentes y explicó: “Vino un día y me dijo: ‘No me digas nada, yo te doy esto si lo hacés’. Y era una PlayStation. Yo no tenía y dije: ‘Sí, lo quiero hacer’”.
Finalmente, admitió que, recientemente, ha vuelto a ver esas escenas: "Yo, cuando lo veo, todavía me da vergüenza”.
Juan Gil Navarro sobre su paso por Floricienta
Juan Gil Navarro confesó que Cris Morena lo trató de desagradecido cuando dejó "Floricienta" y aseguró que le daba mucha vergüenza su personaje en la serie.
El actor habló con el periodista Rafa Juli para De Vuelta (América TV) y reveló: "Me daba vergüenza y me parecía estúpida esta idea de decir: ‘Hola, ¿qué tal? Soy el príncipe’. Me daba mucha vergüenza también salir vestido de celeste en el Gran Rex, parecía Ben Stiller".
Respecto a por qué decidió dejar "Floricienta", Juan Gil Navarro recordó: "Yo me enfermé dos veces haciendo ese programa porque claramente mi cuerpo no tenía ganas de estar ahí. Tuve una hipoglucemia seria, me agarró un médico y me dijo que la corte porque era el paso previo a la diabetes. Seguí y a los tres meses tuve una culebrilla. Fue mi cuerpo el que me dijo que haga lo que tenía ganas de hacer".
Luego, el artista contó que Cris Morena y Gustavo Yankelevich no se tomaron a bien su renuncia al programa: "A fin de año me senté con Cris y Gustavo y les dije que les agradecía mucho pero que necesitaba hacer otra cosa, y a mis 30 me fui. No les gustó nada y me dijeron que era un desagradecido porque nadie se baja de un éxito".