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La cantante colombiana Shakira dio el domingo 1 de marzo por la noche un concierto gratuito en el Zócalo, la mayor plaza pública de México, totalmente abarrotada.
"Han sido mis cómplices", gritó a la multitud al final de dos horas de espectáculo frente a la catedral gótica de la ciudad y bajo una enorme bandera ondeante con los colores del país.
Previsto desde hace dos semanas, este fue el primer acto multitudinario organizado en México tras la ola de violencia del 22 de febrero. La escena contrasta diametralmente con las imágenes de violencia narco que conmocionaron al país y al mundo solo una semana antes.
El pasado domingo, 20 de los 32 estados del país fueron escenario de bloqueos de carreteras, incendios de camiones y enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los miembros del temido Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), movilizados en una demostración de fuerza tras la muerte de su líder, Nemesio "El Mencho" Oseguera.
Las imágenes dieron la vuelta al mundo y despertaron preocupación por la seguridad pública, especialmente en Guadalajara, capital del estado de Jalisco, que este junio debe acoger cuatro partidos del Mundial de fútbol 2026.
Equipados con chalecos antibalas, muchos de los 3.800 policías movilizados el domingo para garantizar la seguridad del concierto empezaron a controlar los accesos a la plaza unas diez horas antes del inicio del espectáculo.
Un total de 775 videocámaras vigilaron 185 puntos en las inmediaciones y varios drones supervisaron a la multitud desde el aire, informaron las autoridades.
Los bomberos desplegaron por su parte cuatro "células de prevención" en el Zócalo y las calles aledañas para este evento histórico de la estrella colombiana, que solo dos días antes ofreció su 13º concierto en menos de un año en un inmenso estadio de la capital mexicana.