sábado 16 de noviembre de 2019
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OPINIóN | 10-10-2019 19:40

Bendito seas maldito Trauman, mi archivillano favorito

En mi vida telenovelera tengo un ranking de malvados adorados, pero el que a diario nos regala el genial Fernán Mirás en ATAV hoy es el dueño exclusivo de mi corazón.

Marcela Tarrio
Marcela Tarrio

Editora Jefa Periodística Multimedia de Perfil.com. Miembro de APTRA.

Algún día voy a hacer la gran Julio Iglesias, pero en lugar de ponerme a escribir la lista de los hombres que han pasado por mi vida, que en dos minutos la termino por lo breve que es, voy a hacer la de las telenovelas que he mirado desde que descubrí el maravilloso mundo de la televisión. Y de forma paralela, la de mis villanos favoritos, pero necesito tiempo porque son muchísimos.

En una ficción siempre es el malo el que se lleva los mayores elogios a la hora de la crítica ya que si hace bien lo que tiene que hacer, se luce, que hacer de bueno, héroe o heroína no sé si es más sencillo, pero en la comparación, pierde. Y a la hora de hacer un ranking, el orden te lo da el grado de imposibilidad de olvidarlos. A la cabeza quedan esos que llegan a tu mente y a tu boca sin necesidad de googlear, te salen solitos, porque quedaron tan marcados en tu ADN televisivo que solo una amnesia podría hacer que no los recuerdes fácil. Y así, vienen a la mía, por ejemplo, sin repetir y sin soplar, la perversa Teresa Visconti de Celeste, que hizo Dora Baret; el desgraciado Luciano Salerno de Oscar Ferreiro en Ricos y famosos y, luego, en la piel del mismo actor, el abobinable Alberto Lombardo de Montecristo, ¿se acuerdan?, así como el trastornado Mauricio Doval que nos regaló Fabián Vena en Resitiré... Y, resistiéndose al paso de las décadas, sin siquiera hacer un esfuercito, llega a mi mente la malvada de antología que hiciera Leonor Benedetto, como Matilde en Rolando Rivas, taxista, allá por los años 70. Y si salgo de la Argentina, agarrate, porque empiezo por Soraya Montenegro, la que gritaba “¡maldita lisiada!” en María la del barrio y termino con la insuperable Carmina de Avenida Brasil.

Pero en el capítulo de anoche de Argentina, tierra de amor y venganza, o mejor dicho desde que comenzó la tira de El Trece, otro malo antológico ya es dueño de mi corazón y del de todos, en esa extraña relación amor-odio que se gesta siempre con los archivillanos bien escritos. Y ese es Samuel Trauman. Nadie duda de que Fernán Mirás es uno de los actores más versátiles de la Argentina y que ha pasado por todos los géneros y roles, el bueno, el malo, el tonto, el pobre, el rico; y que así como te hace morir de risa en el teatro con Terapia amorosa y años atrás te conmovía en Vulnerables, Culpables o tantas ficciones por las que ha pasado, este “malo, malo, malo eres” que le ha tocado en suerte este año lo catapulta a llevarse no solo nuestra admiración eterna, sino el próximo Martin Fierro. Perdón APTRA, ya que soy socia, pero ya canto mi voto para el 2020. Hasta el de oro para Fernán, yo no paro, yo no paro.

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Marcela Tarrio

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