Compartí esta nota
Los argentinos despedían a Lionel Messi este martes con una apoteósica "fiesta de agradecimiento" con fuegos artificiales y un himno especialmente emotivo en Buenos Aires, en el último partido del capitán con la selección que defendió durante más de dos décadas.
El Capitán, de 39 años, lloró durante la entonación de la canción de su país y en el autobús rumbo al amistoso ante Benín. Las 85.000 personas que colmaron el estadio Monumental respondieron con cantos, festejos... y más lágrimas.
Cuando el zurdo salió a la cancha a saludar a su afición, el público lo ovacionó con el canto "vení, vení, cantá conmigo, que de la mano de Leo Messi todos la vuelta vamos a dar".
Poco antes del partido se desplegó sobre el césped una camiseta gigante que ocupaba casi la mitad de la cancha y reproducía la casaca conmemorativa número 10 del astro, con la inscripción "Gracias".
Messi, el mejor futbolista de la historia, salió al campo junto a sus tres hijos y recibió desde un palco el cariño de su esposa y madre, Antonela Roccuzzo y Celia Cuccittini.
El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, rompió en llanto mientras un excombatiente de la Guerra de Malvinas, Fabio Santana, cantaba el himno junto a la bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas" que enarbolaron algunos jugadores tras vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026.
¿Qué le regalaron los jugadores de Benín a Messi?
Antes de comenzar a jugar, el capitán de Benín, Sessi D’Almeida, le entregó a Lionel Messi una camiseta de la Selección de Benín y una réplica del Monumento a las Amazonas que se encuentra en Cotonú, que representa a las Amazonas de Dahomey, las guerreras históricas del antiguo Reino de Dahomey (hoy Benín)
También le entregaron el banderín tradicional de la selección africana y una carta firmada por el plantel.
Después de un intenso recibimiento, la pelota se detuvo en el minuto 10. De esta manera, el partido se frenó en honor al histórico dorsal del astro rosarino. En ese instante, los fanáticos, sus compañeros y hasta los jugadores de Bunin ovacionaron a Mesi en Núñez.
Antes del encuentro, la Universidad de Buenos Aires distinguió al crack con su máximo título honorífico, el doctorado Honoris Causa, en el predio de la AFA.
"Poder decir que soy un doctor honorífico", dijo riendo en conferencia de prensa el ídolo, que en numerosas ocasiones ha dicho que lamentaba no haber podido estudiar.
"Es un día muy especial para mí, sé que va a ser difícil. Voy a intentar disfrutarlo, estoy tranquilo, pero a medida que se acerca el momento del partido se va complicando", dijo Messi.
Después de 21 años, 207 partidos y 125 goles, cifras que nadie más ha alcanzado con el equipo nacional, la superestrella pondrá fin a un ciclo que comenzó en 2005 con un accidentado debut ante Hungría.