sábado 14 de diciembre de 2019
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MúSICA | 30-11-2019 16:34

Juan Ortelli: “En momentos de crisis el arte argentino siempre da un chispazo”

En una entrevista exclusiva para Exitoína, uno de los cinco jueces de la competencia más importante de freestyle del país desmenuza y analiza el fenómeno de las batallas de rap.

Para que los grandes acontecimientos trasciendan no solo se necesita a un protagonista que deje su huella en la historia, sino también a aquel personaje que comprenda lo que está sucediendo para poder darle la relevancia que el suceso amerita. Juan Ortelli es un periodista de raza, de los que cada vez quedan menos. Fue director de la prestigiosa revista Rolling Stone entre 2013 y 2018, siempre estuvo cerca del mundo de la música y también fue testigo privilegiado del desarrollo, crecimiento y explosión de uno de los movimientos que caracterizan a la juventud actual: las batallas de freestyle. Actualmente se encuentra trabajando en Réplica, libro que saldrá a la venta en marzo de 2020, que documenta, analiza y explica de dónde surgieron las batallas y cómo se desarrolló este fenómeno social; y también ocupa una de las cinco sillas de los jurados que mensualmente se ocupan de dirimir a los ganadores de las batallas de FMS Argentina, el circuito de freestyle más importante del país.

- ¿Qué es una batalla de freestyle?

- Creo que ante todo son un arte verbal. Son por un lado música, arte y deporte. Pero sobre todo es un combate, todo se define en el enfrentamiento, en la rivalidad. Si no se plantea desde un punto de vista más agresivo, no se termina de resolver. Hay torneos, entonces la idea es que haya un ganador. Todo se define ahí en el contrapunto.

- ¿Cómo impacto la llegada de FMS al circuito de freestyle argentino?

- Creo que llegó la profesionalización. Que te paguen por hacer lo que hacemos, estar en el circuito, juzgar batallas. Ya era impensado que te pagaran por competir y la liga también te paga por ser jurado, por sacar fotos, por llevar las redes sociales, por el pibe que hace las entrevistas en el medio tiempo, el que toma los puntajes. O sea le da trabajo a un montón de personas como a los de técnica también. Giramos por todo el país y eso genera una industria que le da como una fortaleza y termina de consolidar el circuito. Creo que lo que llegó con FMS fue la profesionalización, pero también la consolidación del circuito. A partir de que Red Bull y FMS se erigieran como los pilares tan claros de esta cultura, hay como una cultura en si misma que vive de eso. Te encontrás giras por distintas partes, más allá del circuito de esas dos ligas. Entonces es como si te dijera que existe UFC y Bellator, y además un montón de ligas y batallas en ciudades, pueblos y países.

- ¿Pensás que el freestyle argentino puede seguir creciendo o ya tocó su techo?

- En el 2019 y lo que perfila del 2020, el freestyle y las batallas de rap salieron un poco de la caja y lograron llegar a un público masivo. También lograron convertirse en un entretenimiento consistente. Me da la sensación de que hoy tener a FMS siendo transmitido por la TV Pública es algo que nunca nos imaginamos que podía ser así. De hecho no sucede en otros circuitos a nivel mundial. Estamos llegando a un punto y un límite que es más de lo que podíamos esperar de esto, muchísimo más. Me parece que para seguir creciendo lo que se necesita es tiempo, como en todo. Creo que ahora se está terminando de asentar una cultura. Por más de que ahora desaparezcan las ligas, ya hay un montón de gente que aportó algo, que dejó batallas clásicas, eventos clásicos e ideas que se convirtieron en canon. Hay mucho material que hace que esto tenga una historia y una vez ya esté consolidado, llega el siguiente nivel. Que sea realmente entendido como una cultura. Todo es gracias a la masividad que tiene, la popularidad y la moda. Pero este movimiento es mucho más que una moda, es una cultura. El siguiente paso es que se vea eso, que es una cultura con un montón de gente detrás que piensa en esto todo el tiempo.

- ¿Cómo definís la cultura del Hip Hop?

- Mas allá de lo que cada uno puede interpretar o aportar, todos somos personas con valores diferentes, esto tiene que ver con un espacio de libre expresión. Donde a la vez hay algo en juego, un torneo o una competencia, y eso es básicamente lo que nos une. Una pasión alrededor de un juego que tiene que ver con el debate de ideas. con lo físico, con lo verbal y a la vez con lo mental. Sobre todo es un deporte mental. Eso es lo que nos une y nos hace estar alrededor de esto más allá de nuestras diferencias. Cada uno tiene su personaje en ese mundo de Marvel o DC que son las batallas y todos aportamos a una cultura. Estamos llegando al punto de entender que nos necesitamos todos para hacer que esto se consolide. Tenemos de nuestro lado las tecnologías, como en su momento las tuvieron el fútbol y el boxeo, y las batallas tienen el streaming para impulsarse y llegar a las masas. El mensaje que están dejando las batallas, sumando la renovación por el lado de los competidores, es que esto no es una moda. Es una cultura y una posibilidad de trabajo para un montón de gente como lo fue el fútbol y el boxeo.  

-¿Qué tan difícil es puntuar una rima y cómo influenció el formato al freestyle?

- Para mi fue lo más sencillo de asimilar. Poner un número por patrón me parece lo más fácil del mundo. Lo difícil, es seguir conectado con la batalla y que no se vuelva una cosa numérica. Seguir captando la energía de lo que está pasando ahí, que también decanta en el resultado de la batalla. Con el tiempo ha cambiado esa perspectiva de que el freestyle era algo que no obedecía reglas, algo salvaje y de la calle que no se podía enseñar. Entró otra corriente, de la que Arkano fue uno de los principales propulsores, que trajo la idea de que esto se entrenaba y que los estímulos servían para conservar lo puro del freestyle. Hoy estamos en una transición hacía un formato más espectacular, donde se va a reconocer la cantidad de preparadas que hay en los eventos de freestyle o rap improvisado.  Una vez que se acepte eso, como pasó en otros circuitos, vamos a llegar a un nuevo nivel de espectáculo en donde no va a hacer falta jurados o público y lo eventos van a tener Pay Per View. Van a desarrollarse en lugares exóticos con participantes de otras partes del mundo. De eso se trata, de ver contenidos que capturen nuestra atención.

- ¿Cómo mejoró a los MCs competir en el formato FMS?

- Este año tuvo la particularidad de que no estuvieron Wos y Dani que, quieras o no, hacían sombra sobre otros competidores. Somos cinco jurados y las energías cambian, lo cual también alimentó a la liga. En el caso puntual de MKS o Klan son competidores que durante todo el año han demostrado la categoría internacional que tienen. Mas allá del resultado, la batalla de MKS vs Aczino en FMS Internacional fue brutal. Uno de los clásicos del año sin dudas. Lo bien que se le plantó MKS a un competidor de la talla de Aczino, el número 1 del mundo. Por el lado de Klan, la manera que ha tenido de tomarse este año, más haya de haber perdido en Red Bull siendo uno de los favoritos, demuestra el peso que tiene. Klan es una persona que tiene 10 punchline clásicos en el mundo de las batallas y eso muy pocos lo tienen. De muy pocos competidores podés decir “che, me acuerdo 10 rimas de este competidor”. Eso te demuestra la categoría que tienen.

- ¿Por qué pensás que el fenómeno del freestyle es tan federal?

- Tiene ese deseo aspiracional, de algo que ves que pasa en otros lados, que a su vez podés hacer porque no necesitas nada. Ni siquiera necesitas saber bailar. El freestyle tiene eso. Antes era mucho más inaccesible. A principios de los 2000 cuando las batallas comenzaron en la Argentina, era algo que conocían muy pocos. Era como un secreto a voces y pocos conocían como funcionaba el arte de la rima improvisada. Hoy que todos saben como es, que hay youtubers o canales de youtube que analizan rimas y que dan ejemplos habiendo un montón más de información que antes no había, los chicos tienen un acceso mucho mayor. También la posibilidad de mostrarse. Creo que eso hace que hoy salgas al patio de un colegio, en cualquier provincia de Argentina y no haya gente jugando al fútbol, como a mediados de los 90´ o en los 2000, sino chicos y chicas haciendo freestyle. Es muy loco. Lo que tiene el freestyle es que iguala a todos, le da la posibilidad a cualquiera de decir lo que piensa y, en esa edad escolar en la cual lo que nos digan realmente nos puede cambiar la vida, es realmente muy importante para sentirse bien y ser tal cual somos.

-¿Por qué la FMS de Argentina es la más popular?

- Este año se combinaron cosas. Por un lado está el fenómeno de Trueno, con el que pasa algo muy especial. Es un ídolo adolescente que combina muchas cosas, despierta una pasión en las chicas impresionante. He tenido la oportunidad de viajar a España con él y ver los hoteles llenos de chicas y chicos esperándolo. Cosa que no pasa con ningún battle rapper. Más allá de eso, también se combinó con lo que le pasó a Cacha. Él empezó el año descendido y terminó siendo el batallero argentino con más títulos internacionales. Una locura. Después también tenemos la picardía argentina que hace que pase algo todas las fechas medio estrambótico, fuera de guión. Como que aparezca un Zaina, que va a dar una exhibición, y le da una paliza a Nacho y encima le manda saludos a los españoles. Locuras de ese estilo. También en ese tipo de exhibiciones apareció Wolf, que tuvo un año increíble y llegó a la final de Red Bull. Apareció Mecha, que terminó firmado por Urban Roosters siendo un rookie. Es impresionante. Pero también se combinó con el estado del país y esta cosa que nos identifica, de estar casi constantemente en una crisis, que además nos recordó un montón al 2001. Me parece que, en momentos de crisis, el arte argentino, y el arte en general, siempre da un chispazo. Revisando un poco la historia, siempre es así y creo que le tocó al trap, y a las batallas, catalizar eso.

 

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Joaquín Leoni

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