miércoles 16 de octubre de 2019
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DE PASILLO | 25-04-2010 14:06

¡Se casó Fort!

Eduardo Fort dio el sí con su novia, Karina Antoniali, ayer a las 5 de la tarde en Escobar. Minutos antes de que comience la ceremonia, y contra todos los pronósticos que anunciaban que el mediático no iría, Ricardo llegó junto a su novia, Virginia Gallardo y, para evitar a la prensa, ingresó de imprevisto en la Iglesia Natividad del Señor, aunque por esta vez Ricardo tuvo que dejar de lado el protagonismo. Esta vez le tocó a Eduardo, que está de novió con Karina desde hace casi veinte años.

La pareja vive en un country en Escobar. El menor de los Fort pertenece también al directorio que controla la empresa familiar y fue quien lo acompañó en las dos últimas jornadas –como apoyo– del Bailando por un sueño 2009. Karina, pertenece a una familia que se dedica a la construcción y tiene, en sociedad, un bar llamado Di Pietro.

La primera en llegar a la ceremonia fue Marta Fort. “Toda mi ropa es de Europa”, contó la madre orgullosa, y confesó sus ganas de poder cantar el Ave María. Finalmente ,no pudo hacerlo. Luego llegó Eduardo, su hijo, vestido por con un jacquet de Matices.

Minutos antes de las 18, Karina –con un diseño de la norteamericana Maggie Sottero– y su padre, Luciano, arribaron en un impactante Rolls Royce blanco por el que la familia pagó 1.500 pesos el alquiler. Detrás, estacionó una limusina también blanca que transportó a los tres hijos de la pareja: Macarena (11), y los mellizos, Pietro y Angelina (3). “Quería casarme sí o sí en Escobar porque tengo un corazón acá”, dijo Karina a PERFIL, segundos antes de entrar a la iglesia. “No nos casamos antes porque no tuvimos tiempo. Quisimos criar a los chicos. Este año cumplo 40 años y dije: ‘Bueno, nos casamos’. Se lo propuse yo a Eduardo.” Según contaron, hace unos meses Karina se fue una semana a Miami junto a un grupo de siete amigas a modo de despedida de soltera. “La pasaron genial”, contó con ironía a PERFIL el marido de una de esas mujeres.

¡Por iglesia, no! Sentado en la primera fila, Ricardo Fort siguió las palabras del cura Victor Filipini, con mirada seria. “Hoy están dando un gran ejemplo al mostrarle a sus hijos cómo se aman”, sostuvo el cura, y luego realizó la ceremonia de los anillos. Luego de dar el sí, los novios se besaron y la gente aplaudió con euforia. Karina se acercó a saludar a Ricardo, a diferencia de Eduardo, que no pudo hacerlo. “Estoy feliz por ellos. Estuvieron esperando muchos años para poder casarse y finalmente lo hicieron”, contó a PERFIL Ricardo Fort. “Es que a mí estas cosas no me llegan mucho, no soy muy creyente. Sí me casaría por ella (señalando a su novia, Virginia Gallardo), pero no por la religión. ¡A mí no me mueve todo esto y a Virginia le encanta!” Cuando se le preguntó cómo estaba la relación con su hermano sostuvo serio: “Normal”.

Cuando los novios salieron al atrio ese “escenario” fue todo de Ricardo, quien junto con su novia captaron la atención de cientos de curiosos que se abalanzaban para pedirle un autógrafo. Mientras Eduardo y Karina saludaban a familiares, el artista se retiró seguido por su séquito de guardaespaldas, y salió directo al Teatro Premier para hacer las funciones de su obra, Fortuna. “Las hago y vuelvo para la fiesta”, confirmó Fort, quien reservó cinco cuartos a su nombre en el Hotel Sofitel Cardales, donde se realizó la fiesta para 150 personas.

Los novios entraron al salón con una canción de David Guetta. Varias mesas abastecieron a los invitados de sushi y variedad de quesos. Pero sin dudas, todos los comentarios se los llevó el ciervo. “Me atrevo a decir que es de la cosecha personal de Eduardo”, confesó a PERFIL un amigo del novio. “Es que Eduardo se dedica a cazar ciervos, y éstos tienen un gusto único.”

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