Gustavo Yankelevich, Azul Giordano y Valentín Yankelevich (Redes sociales)
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El pedido de Gustavo Yankelevich por su nieta Azul tras el testimonio de Valentín sobre su papá: "No la comparen, ella también sufrió mucho"

El productor cruzó a una mujer que le hizo un comentario desubicado luego de que Valentín Yankelevich revelara el maltrato que padeció por parte de Darío Giordano.

Gustavo Yankelevich compartió un conmovedor mensaje en las redes sociales tras la dura confesión de su nieto Valentín sobre su papá, y se refirió a Azul Giordano.

Valentín Yankelevich abrió su corazón y habló, por primera vez, de la violencia que sufrió por parte de Darío Giordano.

Ante la repercusión del crudo testimonio del joven, Gustavo Yankelevich publicó en Instagram una dedicatoria en apoyo a sus nietos, Franco y Valentín.

"Por haber pasado por lo que pasaron, por haber sufrido lo que sufrieron, por lo que lucharon para salir adelante y por sentir que la vida vale la pena vivirla... tienen toda mi admiración. Los amo", escribió el productor televisivo.

La empatía de sus seguidores y gente del medio fue inmediata, y se lo hicieron saber a través de los comentarios. Pese a que la mayoría de los mensajes fueron respetuosos, una usuaria se desubicó y Gustavo la cruzó.

"¿La hija mujer vive con el padre?", preguntaron en el post. "Debe ser igual de mier... que el padre", respondió otra internauta, que luego borró su escrito.

Gustavo no se quedó callado y expresó: "Azul es un sol y vive en EEUU donde estudia. No la comparen por favor. Ella también sufrió mucho".

Azul Giordano, a diferencia de sus hermanos, conserva el apellido de su padre, Darío Giordano. La joven de 20 años se instaló en Estados Unidos para estudiar y mantiene un buen vínculo con su familia. 

La hija menor de Romina Yan cursa sus estudios universitarios en la Chapman University y está alejada de los medios.

Valentín Yankelevich reveló la violencia que sufrió por parte de su papá

Valentín tenía 7 años cuando murió su mamá, Romina Yan; sin embargo, atarvesó una situación mucho más dolorosa: el maltrato de su padre.

En una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae, el piloto del TC2000, de 23 años, reveló que tuvo una infancia muy dura: "Siento que llegó el momento de poder contar y sacarme una mochila que vengo cargando hace bastante tiempo".

El joven recordó cómo fue el día de la muerte de su mamá, el 28 de septiembre de 2010, y relató: "Nos sentaron en el sillón y ahí Darío nos dice 'su mamá tuvo un accidente'. Básicamente que no va a volver. Fue un momento muy duro. Después de eso él nos dijo 'yo me voy a encargar de cuidarlos, de protegerlos. Vamos a salir de esta todos juntos'".

A su vez, Valentín aseguró que la pérdida de su madre no fue lo peor que le tocó vivir: "Cuando uno creía que eso era tocar fondo y la tristeza máxima que se podía experimentar, llegaron situaciones que hoy, mirando para atrás, fueron mucho peores".

"Cuando yo tenía 10 años, 9 años, empecé a sufrir violencia física y psicológica de parte de Darío. Mi hermano también. Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa", confesó.

"Eran golpes, gritos, maltrato. A mí nunca me gustó estudiar, pero las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa. Yo sabía que volvía y se desataba el infierno. Era constante. Sabía que no tenía escapatoria. Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso, y decirme 'tomá, comé'", enumeró sobre los actos de violencia que padeció.

Valentín contó que el maltrato y la denigración por parte de su progenitor era habitual, y por cualquier cosa. "Mucho de ese daño psicológico a veces hiere más adentro que un golpe", reflexionó.

Además, aclaró que no le dice "papá" a Darío "porque él no cumplió ese rol". En aquel momento, Valentín y sus hermanos hablaron de lo que les pasaba con sus abuelos paternos, pero no le creyeron.

Ante esto, recurrieron a su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien sí los escuchó y los sacó del infierno: "Nosotros le empezamos a pedir que no queríamos vivir más en esa casa, que queríamos vivir con él y nos escuchó. Él fue la primera persona que nos escuchó".

El productor se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo y luchó por la tenencia de sus nietos: "Mi abuelo Gustavo me salvó la vida. Él me devolvió la vida. No solo por el hecho de que nos acompañó, nos escuchó, se encargó de que podamos salir de esa casa, sino porque nos dio lo único que necesitábamos como dos nenes que habían perdido a su madre, y en este caso a su padre porque si vos me preguntás a mí fue como perderlo... yo no tenía padre".

"Nos dio lo único que necesitábamos que era amor. Amor y contención. Nada más. Eso es lo que nos dio mi abuelo. Y ahí mis ganas de vivir volvieron. Mis ganas de sentir que tenía una vida por delante. Pensar que yo venía de no querer vivir a empezar a soñar. Eso me dio mi abuelo, la vida. Mi abuelo me dio la vida", se sinceró.

En otra parte de la nota, Valentín Yankelevich reconoció que pensó en la muerte como opción para dejar de sufrir: "Se volvió muy oscuro. Llegó un momento que realmente no tenía ganas de vivir, tuve muchos pensamientos con la muerte. Hasta decía 'voy con mi mamá, voy a estar mejor que acá'. No tiene sentido seguir así. Creo que ahí fue un poco el quiebre donde ya tuvimos que tomar la decisión de irnos porque realmente eso estaba muy cerca".

La situación finalmente llegó a manos de la Justicia, quien resolvió otorgarle la tenencia de los menores a su abuelo Gustavo, algo que molestó a Darío Giordano: "Una de las cosas que agravó más este proceso que fue la victimización. Empezar a decir que él nunca había hecho nada, que nunca nos había tocado un pelo".

Valentín se apoyó mucho en su hermano, Franco Yankelevich, y junto comenzaron una nueva vida. Por otro lado, el joven de 23 años se refirió al vínculo con su hermana Azul, quien hoy vive en Estados Unidos: "Al día de hoy tenemos el mejor vínculo. Hasta te diría que mejor que capaz que hermanos que viven toda su vida juntos. Pero fue duro al principio. Para ella fue muy duro. Siempre nos entendió, siempre supo por qué nos fuimos. Pero al principio cuando ella era muy chiquita sentía que la habíamos dejado sola digamos. Después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular".

A los 18 años, Valentín Yankelevich hizo los trámites correspondientes y cambió su apellido: "Del día uno quería cambiarme el apellido. Me hacía mal. Y también quería devolverle un poco a mi mamá todo el amor que me había dado y tenerla más presente y decidí cambiarme el apellido. Y fue una gran decisión también en honor a mi abuelo, mi verdadero padre".

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