Lucas Trejo y su familia (Instagram)
"El peor momento de mi vida"

El futbolista Lucas Trejo publicó una desgarradora imagen y un emotivo mensaje tras la muerte de su familia en los terremotos de Venezuela

El defensor cordobés del Club Sport Marítimo publicó su primer posteo a un mes de la muerte de su esposa e hijos, recordando los primeros momentos de angustia al buscarlos él mismo en el edificio donde vivían que se derrumbó completamente.

El futbolista argentino Lucas Trejo publicó una desgarradora imagen y un emotivo mensaje en la red, a un mes de la trágica muerte de su esposa Yanina Maranella, y sus hijos Aarón (7) y Ainhoa (6), quienes fueron hallados sin vida en La Guaira tras los dos mortíferos terremotos en Venezuela.

"Hace un mes atrás me tocaba vivir el peor momento de mi vida, lo único que me aterraba, perder a mi familia", comenzó el defensor cordobés, de 38 años, que juega en el Club Sport Marítimo.

Junto a una foto que inmortalizó el momento más doloroso, expresó: "Me tocó buscar en un edificio derrumbado completamente, a mi esposa y mis dos hijos, sabiendo que ya estaban sin vida… no había nada que me aterrara más en mi existencia. Pero decidi hacerlo desde la Fe, creyendo que podían estar vivos. Por eso, esta imagen, cuando comenzó el tercer día decidí juntarlos y orar por un milagro. Así elijo vivir, por Fe, aun en las peores circunstancias".

El mensaje de Lucas Trejo a un mes de la muerte de su esposa e hijos en los terremotos de Venezuela

Su mensaje, lleno de agradecimiento, continúa: "Gracias a todos los que estuvieron a mi lado en esas primeras 72 hs. Cada uno de ustedes tienen nombres propios y me acuerdo muy bien de quienes fueron, sin dudas Dios los envío para arroparme y sostenerme, créanme que sin ustedes no hubiera podido soportar tanto dolor. Nunca me dejaron solo, nunca estuve solo, de verdad gracias".

"Como familia nos sembramos en esa tierra para que las personas conozcan de Cristo y hoy les puedo decir: la vida de ellos no va ser en vano.
Lo que comenzamos junto a mi esposa Yanina y mis hijos Aaron y Ainhoa, se va a continuar, porque el propósito de Dios en esa nación se va cumplir! Nos vemos pronto Venezuela", concluyó con fe.

El 18 de julio, Lucas compartió un video grabado una terraza con vista al mar en La Guaira, el lugar donde vivía junto a su familia, y acompañó las imágenes con un profundo mensaje de de amor y fe.

Durante días, el futbolist, junto a compañeros de su equipo, estuvo buscando sin parar a su familia con sus propias manos entre los escombros del edificio Cumanagotto en Playa Grande, donde vivían, que se derrumbó por completo.

Tras hallar los restos de su esposa y sus dos hijos menores, la hermana de Trejo, Karen, reveló que el futbolista tuvo que ser "sedado" y estar "bajo contención médica" debido al shock. 

Como en ese momento su familia estaba en Argentina, su núcleo cercano y compañeros coordinaron apoyo psicológico y logístico mientras avanzaban las pericias forenses en el lugar.

El 24 de junio dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron a Venezuela. Cifras oficiales confirman hasta ahora 5.500 muertos, además de cerca 200 edificios destruidos y otros 856 con daños que los hacen inhabitables. El número de desaparecidos no ha sido divulgado, aunque se estima cerca de 50.000.

Los equipos de rescate, familiares y voluntarios continúan la búsqueda de cuerpos que aún no han podido sacar de entre los escombros.

Vista aérea de edificios residenciales destruidos tras el sismo del 24 de julio, en Caraballeda, Venezuela, el 20 de julio de 2026. Crédito: Juan BARRETO / AFP

Mientras, más de 23.000 personas viven en refugios improvisados, luego de quedarse sin hogar.

Pisos que antes dividían apartamentos quedaron apiñados entre sí y la única forma de ingresar al interior de la pila de escombros es abriendo orificios en las pesadas láminas de hormigón, algo que requiere de costosa maquinaria especial y personal calificado.

Se necesitan equipos de cortes (oxicortes), generadores eléctricos, rotomartillos y esmeriles, además de personal. La fatiga debilita a los voluntarios que llevan semanas sumergidos en cavernas oscuras con poco oxígeno y llenas de obstáculos.

Familiares y voluntarios afirman que la búsqueda en la mayoría de los casos ha sido abordada sin el acompañamiento gubernamental y se complica debido a las características propias del desastre: edificios reducidos a montones de placas de concreto convertidas en trampas mortales.

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