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10/11/2018 - 15:55

Tributo

Susan Ferrer: “Me asusta no llegar al nivel que Eladia Blázquez se merece”

La cantante cuenta los detalles de “Simplemente Eladia”, el show que presenta en el Maipo Cabaret.

Eladia Blázquez es uno de los símbolos del tango y su poesía, al punto de que solían llamarla la Discépolo con pollera. La cantante paraguaya Susan Ferrer recrea tramos de su obra en su último show Simplemente Eladia que está llevando a cabo los domingos 11 y 18 de noviembre a las 20 en el Maipo Cabaret

¿Qué representa esta obra en su carrera?

Es el desafío y el compromiso más grande que tuve hasta hoy, porque su obra es inmensa. Además de ser una gran poeta, una gran compositora, era una gran interprete y sus canciones y su poesía tienen una carga. Fue un espíritu absolutamente creativo, humanitario y nos conoció como nadie.

¿Qué siente antes de salir a escena?

Siempre estoy nerviosa, con mucha adrenalina y, como toda artista, soy muy insegura. Cuando piso el escenario y después de cantar 2 o 3 estrofas, recién empiezo a distenderme y a darme cuenta de que estoy para darlo todo. Con este show, me pasa que estoy asustada, porque empieza con la voz de Eladia y después continua con la mía. La invoco y le digo: dame todas las herramientas para poder representar al nivel que vos dejaste tu obra, que sea digna representante. Me asusta el no llegar al nivel que ella se merece.

¿Qué recuerdo le queda de su debut en la comedia musical?

Me pidieron que interpretara un rock y el único que sabía era en guaraní y con malas palabras. Se los cante y dijeron “good, good”. Era una letra que me había enseñado mi hermano jugando, pero no tenían ni idea de lo que yo estaba diciendo. Para mí fue un antes y un después de Hair, no solo en mi carrera sino en mi vida personal.

¿Por qué?

Hair era absolutamente transgresora, rompió con una estructura no solo acá, sino en el mundo. Era un no a la guerra de Vietnam, si al amor, todos somos iguales y con un mensaje que hablaba mal del presidente de los Estados Unidos y de todo el yugo que podía tener la humanidad. Después, Alejandro Romay decide traer Jesucristo Superstar.

Que terminó en una tragedia…

El día del estreno me despierta mi madre y me dice: “Están quemando el Teatro Argentino”. Cuando llegué, se estaba derrumbando literalmente, el elenco lloraba desesperado, los músicos decían que sus instrumentos estaban adentro. A Romay, le ofrecieron hacerlo en el Teatro San Martín, en el Colón, en una plaza, pero sonó el teléfono y le amenazaron: “Si lo haces, un actor es boleta”. También, lo hicieron en mi casa: “Si hacés a María Magdalena. sos boleta”. Me fui del país después de eso. No quería más, me costaba encarar cualquier proyecto acá, recién volví en el Mundial del 78. Extrañaba mucho a mi familia. Cada vez que recuerdo esto el corazoncito se me llena de agujeritos, porque es algo que no voy a entender jamás. Fue el golpe más duro que tuve a nivel artístico en mi carrera.

Nota concedida al programa “Voces y memorias”, que se emite los martes a las 20 por radio Eco Medios, AM 1220.

Por Hernán Dobry

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