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15/10/2018 - 18:45

Entrevista

Lalo Mir: “El poliamor me parece una pavada”

Lalo Mir regresa el próximo 17 de octubre con la segunda temporada de Encuentro en la Cúpula | FOTO: Prensa CCK

Por Florencia de Sousa | El conductor, que regresa con la segunda temporada de Encuentro en la Cúpula, habló con Exitoína sobre la radio; la música, los amigos y la actualidad.

Sinónimo de hombre de radio y de buen tipo -eso dicen todos los que compartieron un estudio con él- eso es Eduardo Enrique Mir, más conocido como Lalo Mir. Con más de cuatro décadas de carrera, y en la actualidad al aire de lunes a viernes al frente de Circo Súper Pop (emitido por Radio Pop, FM 101.5); se prepara ahora para recibir la segunda temporada de Encuentro en la Cúpula (que arranca el 17 de octubre por Canal Encuentro), el ciclo con su sello personal por el  cual pasan bandas y artistas solistas consagrados y también, nuevos talentos. Antes de eso, hablo con Exitoina sobre la música, el trabajo en la radio, la amistad y hasta opina sobre el tema del momento: el poliamor.

—¿Qué trae de novedoso la segunda temporada de Encuentro en la Cúpula?
—Para esta nueva edición aprendimos un poco mejor a armar los combinados de artistas. Daba la situación para hacerlo porque cada uno de los encuentros se vuelve temático: todo rock; todo cumbia; todo tango pero con sus variables, o un programa todo con mujeres. Mucha gente trabaja en este programa. Con Encuentro en el Estudio (2009/2016) cuando encontramos el cómo se hacía, después es como que nos quedó el manual de procedimiento y ahora nos pasó lo mismo: mejoramos en los primeros programas los cambios que nos habíamos planteado en la edición anterior y una vez que se afirmó eso, es todo mucho más placentero. Tiene que ver con la eficiencia y la metodología, calculo que uno pierde nervios en cuestiones técnicas y te concentrás en lo artístico y eso hace que el programa cuando lo veas sea una bomba.

—¿Vos elegís a qué artistas invitar?
—Sí, estoy en todo el proceso. Soy uno más de un grupo. Pero eso tiene que ver también con la disponibilidad de las fechas y con músicos es complejo porque su actividad se ha vuelto muy de trabajar en vivo, entonces toca mucho más que antes y eso hace que la agenda se vuelva loca y caprichosa porque en la Cúpula a su vez hay otras actividades. Entonces, cuando cerramos las fechas tratábamos de hacer de a tres programas en la semana. Son jornadas muy largas de grabación.

—¿Cuál fue, en todos estos años de ese programa, el que más te sensibilizó?
—El programa en el que estuvo Rubén Juárez, con un par de músicos y después solo conmigo, lloramos en cámara. Es de lo más espectacular de todo lo que hicimos y fue también el programa que nos marcó cómo era un guión de una emisión de Encuentro en el Estudio. Nos lo enseñó sin querer él, quien al tiempo murió.

Fragmento del programa Encuentro en el Estudio con Rubén Juárez

—¿Qué significa la música en tu vida?
—Es una forma del arte y acompaña a casi todos los seres humanos. No todo el mundo lee  literatura ni ve exposiciones de cuadros ni muestras de fotografía pero la música está muy cerca de la gente. Es una de las primeras actividades del ser humano, aprendemos a cantar; tararear; dibujar y pintar antes que a hablar prácticamente. Forma parte de la vida, para mí es una herramienta laboral también porque estuve involucrado con la música desde que empecé a trabajar en producción de radio; y después hice una carrera de radio bastante musical. Es algo que necesito para trabajar pero por ahí cuando estoy solo y quiero descansar no pongo música, me gusta más el silencio. 

—El 2017 te lo tomaste sabático ¿hubo mucho silencio ahí?
—Bastante. En los viajes que hice no escuche mucha música, me desconecte los auriculares porque lo que había que escuchar era el sonido del alrededor. Pero, estuve un poco conectado por que tengo un hobby raro… tengo una radio. Hago lo mismo que en la vida, pero esta radio es una especie de juego, suena en San Pedro. Es sin fines de lucro, anda sola, automática, pero la dirijo con un par de personas más pero es un juego porque no tengo que rendir cuentas, hago lo que quiero y no tengo compromisos de ningún tipo. Antes de cada estación del año, hago los cambios de programación musical y ahí me encierro unos días de la mañana a la noche con música, y eso lo hice el año sabático con más detenimiento. Me pongo a bucear en la música del mundo. 

—De esos viajes que hiciste dejaste registro en una serie de videos que compartiste con sus seguidores en redes sociales ¿Cómo te llevás con el manejo de las nuevas plataformas?
—Bien, aunque no tengo el ímpetu que tienen las nuevas generaciones, es algo que hago cada tanto. Cuando estaba de viaje y no trabajaba estaba más pendiente de eso porque era la ocupación del día ver qué video subía. Ahora cuando estoy en la radio, o produciendo Encuentro, o ahora dando clases en la maestría, tengo menos tiempo. Subo cosas espontáneas, soy un bicho tecnológico porque yo viví los cambios de la radio muy desde la tecnología, siempre tuve equipos para editar. Estoy conectado bastante, pensé que no lo iba a hacer, pero sí. Manejo la tecnología bastante bien, entiendo como funciona. Empecé análogo pero me hice tecnológico.

—Al volver de ese tiempo libre cambiaste de emisora, pasaste de la FM 100 a Radio Pop. ¿Te siguió el público en esa transición?
—Cuando entré en la 100, llegué a una emisora que tiene una plataforma de audiencia fenomenal, formada a través de los años. Ahora estoy en Pop, una radio muy popular también.

—Intentás siempre manejar la conducción desde el humor ante todo…
—Cuando hago radio sí. Lo que vengo haciendo durante los últimos 40 años de mi vida por las mañanas tiene más que ver con distender y entretener, usando un poco la información general y el día a día como disparador. Son programas de catarsis. 

—¿Imaginás tu vida sin la radio?
—No, ahora no lo pienso porque me siento como pez en el agua en la radio, pero un día tal vez se me vuelve tedioso. Ir a la cúpula por ejemplo es como un juego porque tiene adrenalina; porque hay músicos que conozco y otros que no, porque tengo que interactuar con artistas que no conozco en charlas donde estoy con uno y me mezclo con otros y  no lo habíamos hecho nunca tan así como en esta temporada. Ahí voy y es como si fuera un juguete nuevo. Puedo estar en la radio toda una vida más, pero más naturalmente dejó de ser un “chiche” para ser un lindo hábito. Voy a la radio aún cuando estoy enfermo. 

—Más allá de Encuentro, ¿qué otro tipo de programa te gustaría hacer que no sea relacionado a la música?
—Un programa de viajes, me gusta investigar esas cuestiones.

—Al estilo Marley…
—Sí, por ahí con otro ojo porque yo soy más de meterme por los huecos, los vericuetos. Marley en ese sentido es más generalista, es un tipo de televisión de lectura más rápida que todo el mundo mira y lo mío tendría que ver más con la curiosidad, el dato raro… y eso es más de nicho. 

—¿Creés que podría existir hoy algo como lo fue Radio Bangkok en los ’80? Un programa que rompió con los esquemas y las normas preestablecidas hasta ese momento en la radio.
—No se me ocurre cómo sería. Radio Bangkok fue posible porque veníamos de la radio que veníamos. Lo más loco sería hacer programas como se hacían antes, con un locutor y una locutora hablando en serio frente al micrófono. En ese momento lo que hicimos fue romper, y después se rompió tanto todo que hoy es como que hubiese cientos de Radio Bangkok por todos lados. En ese momento sucedió, pero cada vez tengo más la convicción de que si no eramos nosotros, eran otros, porque era algo que tenía que suceder en ese momento y lugar. 

—¿Qué recuerdos tenés de esa época?
—Era todo muy experimental, todo un desafío y una aventura; todo el tiempo tirarse a la pileta y dar rienda suelta a nuestras locuras y emociones. La devolución que teníamos era genial, lo que nos obligaba al día siguiente a redoblar la apuesta. Fue un programa muy vertiginoso que no alcanzó a durar tres temporadas completas. La palabra que me surge es vértigo y mucha intensidad y hoy en día es el símbolo del cambio

—Sos un tipo querido en el ambiente, y considerado además como un referente ¿tenés muchos amigos en la radio?
—Referente sí, pero lo peor es cuando te dicen prócer de la radio, palabra que inventó (Adolfo) Castelo y la odiaba. En cuando a los amigos, sí tengo en el ámbito radial pero hay unas tribus de compañeros de aventuras y laburo que superan a los amigos, los amigos los cuento con una mano. Después hay decenas de personas con las que trabajé, casi todos siguen en radio o televisión. Siempre se generaron grupos que cuando terminaba el programa no se terminaba la relación, sino que se extendía a la noche y los fines de semana. Hay gente con la cual me encuentro y hace unos años que no nos cruzamos y es como si los hubiera visto ayer.

—A raíz de los dichos de Florencia Peña sobre la relación con su pareja se generó un debate sobre el llamado ‘poliamor’¿ Qué pensás de esta práctica?
—Es una pavada. Siempre existió el poliamor. En San Pedro hay padres de gente que conozco que cuando yo era chico tenía dos familias o tres. Ahora se le dice ‘poliamor’ pero antes no se decía nada, se escondía. Sucede que ahora tenemos una necesidad de explicar los fenómenos a través de los medios. Hoy el liberalismo que existe en la sociedad, en términos de usos y costumbres, no existieron nunca. Lo más lógico es la tendencia al poliamor, porque antes nadie se divorciaba y las mujeres seguían bajo el yugo del padre o del varón de la familia hasta la muerte y estaba muy mal visto; yo no tuve ningún compañero de primaria o secundaria con padre separados, y hoy son la regla.  Si lo analizamos seriamente bueno… pero después sobre dos personajes que aparecen en la tele y se arma un debate así, me divierte, formo parte de esto sobre todo en la radio a la mañana podemos hablar de estos temas, en general hacemos referencia a tal tema porque es una obligación de la agenda. 

—¿Qué es lo bueno que te da la popularidad y el reconocimiento del público y qué es lo malo?
—Lo bueno es que todos te conocen y hay algunos privilegios con eso que a veces dudo en aceptarlos, por ejemplo cuando voy a un lugar y me quieren hacer entrar primero mientras hay gente esperando, ahí digo ‘no, no, por favor, cuando me toque el turno’. Te da mucho cariño la popularidad porque si estás bajón o con problemas de autoestima, la gente te cura porque te devuelve tanto en cariño y afecto. Ahora el día que estás mal y no querés ver a nadie ahí se vuelve una contra, salvo que quieras pasar como un desubicado y tratar a la gente porque tenés que sacarte fotos con todo el mundo. Cómo antes eran los autógrafos, ahora son las selfies.

La vida entre San Pedro y Buenos Aires. Nacido hace 66 años en esa la ciudad alejada como muchas del caos de Capital Federal, Lalo la define como su cable a tierra: “Es mi lugar en el mundo y vivo un poco ahí también. Soy de salir al río y moverme entre la naturaleza; soy un poco el ciudadano ilustre de San Pedro porque nunca me fui. Viví hasta los 21 y tengo toda una vida ahí, voy y no llevo nada porque tengo todo armado ahí. Nunca me estoy yendo y nunca estoy volviendo, ese lugar es para mí como mi jardín de atrás. Estoy muy enganchado con el río desde niño, soy de esa época en donde uno salía de su casa y decía ‘vuelvo a comer’; hoy no sé si a un chico a los 14 años lo dejan hacer estas cosas solos. Hemos cambiado como sociedad y cambió el mundo. Eramos más salvajes”.

Encuentro en la Cúpula II. En el primer programa de la segunda temporada, filmado en la cúpula del Centro Cultural Kirchner, estará Vanthra la banda formada en 2017 por Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu),  junto a Charlie Noguera y Pape Fioravanti; y también Perotá Chingó y el trío mendocino Usted Señalemelo.

 

 

 

 

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