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20/10/2011 - 09:29

De Pasillo

La verdad sobre el suicidio de Osvaldo Guidi

El actor Osvaldo Guidi se ahorcó en su escuela de teatro ubicada en Riobamba al 300, donde también vivía, el pasado lunes 17 de octubre. Luego de la conmoción que causó la noticia en el mundo artístico y en el público en general, Hugo Héctor del Barrio, “hermano, compañero de vida y cofundador del Teatro Escuela Lo de Guidi”, según se define él mismo, explicó en el perfil de Facebok del actor los motivos que llevaron a Guidi a tomar tal determinación.

Veo la necesidad de informarles a los seguidores/as de Facebook; sitio en donde subía sus pensamientos, frases y cuanta cosa maravillosa quería compartir, que el día lunes 17 de octubre nuestro amigo resolvió retirarse de esta vida para descansar en paz. Los motivos importan o no.

Mucha gente le pregunta “por qué”, “si no había otro camino”, hasta por ahí alguien escribe “por qué no te fuiste a otro país”, a todos ellos les doy la respuesta que él me dio tantas veces en que pensó quitarse la vida: “porque gané un Martín Fierro y los Del Boca se ofendieron y no me llamaron más, porque después estuve 4 años sin trabajar; porque después lo hice con otro éxito, ‘Muñeca Brava’, y luego me olvidaron, porque soy un tipo grande y no es fácil trabajar en otro país, porque para que te llamen tenés que tener contactos, porque no es el talento lo que importa; sino amigo de quien sos. Porque me cansé de golpear puertas pidiendo trabajo y que me dijeran ‘Pero, un actor como vos no tiene que dejar currículum, solo llamar’. Igual, después no te llamaban”.

Porque un productor como Carnevale le dijo en una reunión que se quedara tranquilo, que él no necesitaba pedir y que lo iban a apadrinar, de esto ya hace un par de años y jamás sonó el teléfono, porque llamó al productor de una novela “muy elegida” y le dijo cuánto lo quería, que lo llamara; pero luego, siempre encontró un contestador, porque una actriz, amiga de treinta años, prefirió ayudarlo comentándole a un productor que no estaba bien de salud, que no lo llamara. Que pidió ayuda a periodistas del espectáculo, aunque sea para que anunciaran modestamente la obra “El enfermo imaginario” que estaba representando actualmente en su teatro y jamás le respondieron. Y golpear y golpear y el olvido, hace que un día digas hasta acá y en vez de ponerte en bolas en un caño y dejarte humillar por Tinelli, ates una soga y te cuelgues. Para muchos puede ser cobardía, pecado. Para mí es hombría, tener pelotas, terminar con tu vida antes de que lo hagan otros.

Para terminar les agradezco a la gente que lo acompañó a ese lugarcito que la inútil sociedad argentina de actores, que jamás puso bolas para ayudar a un socio, le dió junto a Javier Villafañe, Lolita Torres, Nelly Beltrán y Marcos Zuccer; estoy seguro que allí Lolita le enseñará a cantar, algo que siempre quiso hacer, Javier lo entretendrá con sus bellos textos y los otros lo harán reir, estoy seguro de que ahora en el cielo, se está riendo y jugando con sus perros Alma, Berni, Freddie y sus gatos Jabibi y Bombay; charlando con su mamá y con la mía. Estoy seguro de que ahora, su vida es una fiesta.

Hugo Héctor del Barrio.

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