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05/04/2017 - 11:17

Series

Miss Fisher Murder Mysteries: Misterios por resolver

Por Patricia Daniele | La fórmula mujer rica que investiga muertes y rivaliza con un apuesto policía encontró lugar en un show australiano que combina acción, recreación histórica y un toque sexy.

Escondida en la biblioteca de Netflix hay una serie australiana que cosecha fans en todo el mundo (y que en mayo tendrá su propia convención en Las Vegas): Miss Fisher Murder Mysteries. Es la historia de una mujer soltera y adinerada que, cansada de recorrer el mundo, vuelve a su tierra natal. La honorable Phryne Fisher (Essie Davis, Lady Crane de Game of Thrones) es un espíritu libre que se inserta en la sociedad de Melborne de los años ’30. Habla varios idiomas, usa ropa lujosa, maneja automóviles y aviones, y le encanta resolver asesinatos.

Los misterios se cruzan por su camino, a veces inesperadamente, otras por pedido de las personas cercanas. Lo cierto es que Phryne adora resolver enigmas y así termina inmiscuyéndose en el trabajo del inspector Jack Robinson (Nathan Page), un policía que, a regañadientes, le permite colaborar en la resolución de los casos mientras va creciendo la atracción mutua. Primer ingrediente para hacer atractiva a la serie: la concresión (o no) del romance.

En los episodios iniciales, Miss Fisher se autoproclama detective privado y se instala en una hermosa casa, en la que convive con su flamante dama de compañía Dot (Ashleigh Cummings) y un mayordomo encantador, Mr Butler (Richard Bligh). Posteriormente acoge a huérfana Jane (Ruby Rees). El entorno de esta dama poco convencional se completa con la igualmente poco convencional Dr. Mac (Tammy Macintosh), la tradicional tía Prudence (Miriam Margolyes, la profesora Sprout de la saga Harry Potter) y los taxistas Cec (Anthony J. Shape) y Bert (Travis McMahon). Sin olvidar al oficial Hugh Collins (Hugo Johnstone-Burt, a quien vimos en Terremoto: La falla de San Andrés), que lentamente va entrando en confianza con Dot.

La presencia regular de esta pléyade de personajes secundarios es fundamental para que el engranaje de esta historia funcione, tenga humor, aparezca el romance y se desencadenen los misterios a que hace referencia el título. Pero, sin la pareja protagónica, Phryne y Jack, su complicidad, su enojo y los diferentes estados de ánimo que atraviesan, las tres temporadas de la serie no hubieran existido. Las caras de Robinson cada vez que se da cuenta de que Miss Fisher tiene un nuevo amante, por ejemplo, son fantásticas. Esos pequeños detalles aportan simpatía y calidez a una historia que se basa, justamente, en mostrar lo más oscuro del ser humano en la época previa a la Segunda Guerra Mundial, en un país del Commonweatlh.

Igualmente, la actitud y phisique du rol de Davis, con su pelo carré, sus cuellos con piel, palazzos y una pistola dorada, arman a la perfección a Miss Fisher, que es capaz de correr con tacos, bailar tango, cantar y de abrir una cerradura sólo con una horquilla. Tan bien lo hizo que, ahora que tiene mucho trabajo, se posterga la realización a una cuarta temporada, o largometraje, hasta que tenga suficiente tiempo para destinarle al proyecto.

Producida entre 2012 y 2015, la serie está basada en las novelas escritas por Kerry Greenwood. Los primeros episodios tuvieron un costo individual de un millón de dólares que se usaron para recrear con exactitud los finales de los años ’20 y comienzos de los ’30. Todo se completa con la vivaz música de Greg Walker y el vestuario de Marion Boyce (sólo los sombreros o las telas que usa valen la pena) para lograr ese irresistible efecto que tiene en los espectadores. Dejate tentar.

Por Patricia Daniele | Twitter: @Pato_Daniele

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