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20/02/2017 - 15:15

El fantasma del Bit Torrent

Elogio de la piratería

Por Diego Grillo Trubba (*) | ¿Las descargas ilegales son una reducción significativa del mercado o más bien una ampliación abrumadora de los consumidores?

Un fantasma recorre el mundo del entretenimiento, y es el fantasma de la piratería de series y películas.

Los ejecutivos de las empresas, e incluso algunos artistas, se rasgan las vestiduras ante lo que consideran lesiona su patrimonio, y presionan a los Estados para que repriman a los benefactores de las descargas ilegales.

Sin embargo, es posible analizar el fenómeno desde el ángulo inverso. Por sus propias condiciones económicas o incluso por sus costumbres, la mayoría de quienes ven una película o una serie pirateada nunca iban a pagar una entrada o un abono para ver esa misma película o serie. Es decir: no se trata de una reducción significativa del mercado, sino más bien una ampliación abrumadora de los consumidores de esos bienes culturales.

Por poner un ejemplo: ¿alguien supone que el impacto mundial que posee Game of Thrones (que acarrea ventas de merchandising, etc.) sería el mismo si no hubiera más personas viéndola en forma ilegal que aquellos que pagan su abono premium de HBO? Por poner otro ejemplo: salvo honrosas excepciones, ¿alguien supone que una película que fracasa en la taquilla es porque hubo descargas ilegales, cuando en verdad si tuvo impacto nulo lo más común es que no la descargue nadie porque a nadie le interesó?

Obviamente, el caso de la música es diferente, sobre todo porque las condiciones de reproducir lo pirateado son iguales o incluso más ventajosas que el consumo legal, por lo que sí la industria está jaqueada. Pero, para películas y series, el panorama no es el mismo.

Gracias a la piratería, y a la posibilidad de tener a disposición un catálogo infinito cuando se lo desee, las empresas aumentaron la velocidad de desarrollo de servicios como el streaming -que, por otro lado, posee un costo muchísimo más bajo que los modelos de consumo anteriores-. Gracias a la piratería, se pueden ver películas o series que nunca llegaron ni llegarán a nuestro país. Gracias a la piratería, fundamentalmente, hay muchísimas más personas disfrutando de series o películas. Más allá de su condición de ilegalidad, no es algo que necesariamente deba ser percibido como negativo. Muy por el contrario.

Hoy, los piratas tienen un trabajo muy sencillo para ver series o películas. Se instalan un descargador de archivos torrent -que permiten compartir contenidos entre usuarios de todo el mundo-, como por ejemplo Bit Torrent. Luego, entran en páginas como Argenteam, que permiten encontrar los archivos que se comparten e incluso los subtítulos. Incluso pueden ingresar en páginas de catálogos de torrents como Rarbg , y luego buscar los subtítulos en forma automática con un programa como Sublight.

Tan fácil es hacerlo que es un fenómeno imparable. Y no está tan mal que suceda, más allá de la ilegalidad del asunto. Y, como sabemos, las leyes se van amoldando al desarrollo de la humanidad.

*Editor del Suplemento Espectáculos de Diario PERFIL

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