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02/09/2015 - 16:43

Todo vale

Laura Fidalgo: “Voy a congelar óvulos para ser mamá”

La carrera de Laura Fidalgo (36) siempre tuvo mucha adrenalina y un constante moverse de un lado al otro. Llegó a subirse a dos colectivos diarios que la llevaban de una punta a otra de la ciudad para llegar a Flores a dar clases de danzas, y más tarde, recalar en Avellaneda para audicionar, y de ahí partir rumbo a Pompeya para hacer fotos.

También fue telemarketer mientras estudiaba danzas y actuaba en el Teatro Roma. ¿Algo más? Sí, además fue modelo de Pancho Dotto.

Esa misma carrera la llevó a Paraguay, Francia, México y Brasil, hasta que el Bailando le dio el espaldarazo que necesitaba para ser popular. “Gracias a Dios, Marcelo Tinelli reivindicó a los bailarines y mucha gente empezó a descubrir la danza”, confiesa Laura a Semanario.

Las horas del día parecen no alcanzarle, aunque está en rehabilitación aún de la rotura de ligamentos que sufrió en diciembre cuando ensayaba una coreografía para “ShowMatch”, sigue en sus academias (tiene en Belgrano, Caballito, Flores, Quilmes, Valentina Alsina e inauguró una en Villa Carlos Paz, Córdoba). Habla sin parar, pero sus palabras, lejos de ser vacías, cuentan con alegría y pasión la vida de una persona que se dedicó a “laburar. No sé hacer otra cosa que laburar”. Tal vez por esa manera de encarar el trabajo, es que Fidalgo, como ella misma afirma, dejó de lado a la Laura Fidalgo mujer.

“Mis amigas me dicen que vaya a comprar ropa a Miami. Y la verdad yo no conozco Miami, no tengo el tiempo para hacerlo. Cuando trabajaba de modelo las demás se iban a hacer las lindas a Punta del Este, pero yo no podía, necesitaba laburar para ayudar a mi familia y comprarme las zapatillas de danza. ¿Qué iba a ir a Punta si no tenía para morfar?”, relata la bailarina.

–¿Te relegaste un poco como mujer?
–Claro, pero desde hace un año y medio que me separé (del mago Juan Durán), sé que ahora quiero tener mi familia.

–O sea que querés ser mamá…
–Sí, pero no quiero tener hijos por tener. Me quiero enamorar y que a ese hombre lo vea como al padre de mi hijo. Quiero una familia como la que mamé de chica con mi vieja y mi viejo casados de toda la vida: mamá, papá y los hijos. Me quiero enamorar.

–¿Utilizarías cualquier método? Como congelar óvulos, por ejemplo.
–Sí, claro, el reloj biológico de las mujeres es cruel, todavía no lo hice, pero si no me enamoro voy a hacerlo, voy a congelar óvulos. También adoptaría, pero quisiera intentar enamorarme. Lo postergué por mi carrera, y si bien conviví ocho años con mi pareja, y él me lo propuso, ahora que estoy separada me doy cuenta de que no estaba enamorada como para tener un hijo. Quiero traerlo al mundo por amor. ¡Y ojalá sean mellizos!

–¿Te arrepentís de haber postergado la maternidad?
–No. Siempre tuve en claro que lo primero era mi carrera para darle una mejor vida a mis padres y a mi hermano.

–¿Deseás que tus hijos sigan tus pasos?
–Les daría libertad como me dieron mis viejos, y un abanico de posibilidades para que elijan.

Fernando Prensa

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