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25/02/2011 - 20:58

De Pasillo

La increíble historia de la hermana sudafricana de Marcela Kloosterboer

Se llama Nyika Triegaardt, tiene 29 años, vive en Durban, Sudáfrica, y se comunicó por medio de su profesor de español con la revista Paparazzi. Su intención, revelar la historia de su vida: Nyika, una exitosa abogada de su ciudad, asegura ser la hermana de Marcela Kloosterboer.

Partes del relato que corresonden a situaciones privadas e íntimas de los Kloosterboer, por ahora quedarán en manos de los protagonistas.

“Estuve esperando durante mucho tiempo que mi familia me reconociera, y como estoy iniciando una nueva etapa en mi vida, creo que necesito admitir que ellos nunca van a aceptarme. Siento que esta es mi única forma de acercarme a ellos, dijo Triegaardt a la revista.

–¿De qué manera puedes probar que eres su hermana? ¿Te harías un examen de ADN?
–Si ella o cualquiera pone en duda lo que estoy diciendo, no tengo problemas en enviar una prueba y hacerme el test de ADN. Así no quedan dudas de que es cierto todo lo que estoy diciendo.

–¿Cuándo te enteraste de que Marcela era una actrizfamosa?
–Me lo contó mi padre, cuando yo tenía 18 años. Me dijo que se había convertido en actriz de muy pequeña y que le iba muy bien. La busqué en Internet porque me moría por ver cómo lucía mi hermanita. La vi bastante similar a mí, y fue extraño ver a esta persona, que es actriz –como yo siempre quise ser–, que ‘suena’ parecida a mí, y tiene algunas poses que hago yo, y ni siquiera la he conocido.

–¿Intentaste contactarla?
–En ese momento no.

–¿Ella sabe de tu existencia?
–Sí… Hace cinco años encontré una dirección y le mandé una carta. Me respondieron que no podían aceptar esta noticia, que lo sentían, pero que no podían aceptarme. Me dijeron que no tenían nada contra mí, pero que no me conocían, y que no querían conocerme.

–¿Qué respuesta te hubiera gustado?
Me hubiera encantado que me invitara a conocerla. ¡Me habría subido al primer avión para estar con ellos! O quizá sólo cartas, para tratar de acercarnos y conocernos un poco más. Yo quería ser parte de sus vidas, y esperaba que ellos también lo quisieran. O sea, somos la misma carne y sangre, y la vida es demasiado corta para estar atados a rencores o viejos dolores.

–Si tuvieras la oportunidad de hablar con Marcela, ¿qué le dirías?
–Que estoy orgullosa de ella, que laquiero… ¡y que me alegra que sea vegetariana! Me encantaría conocerla de la manera que sólo las hermanas pueden conocerse. Yo tengo otra hermana, aquí, en Sudáfrica. Su nombre es Hayley, y hace poco se casó… Ella es mi alma gemela. Es hermoso sentir y defender esa conexión de mejores amigas que tenemos. No hay nada más especial que la relación que puedes tener con una hermana. Me gustaría que Marcela pudiera sentir eso por mí alguna vez…

–Ella puede llegar a enojarse por tu decisión de concede esta entrevista , ¿no crees?
– Seguramente. Pero ése es su problema. Estoy cansada de ocultarme y mantenerme lejos sólo para que se sientan bien, o para que crean que yo no existo. Mi esperanza es que ella pueda superar esto alguna vez, porque yo soy su hermana, la amo, y me gustaría ser parte de su vida.

–¿Por qué sentís que Marcela actúa así, por miedo?
–Yo no creo que tenga miedo… Quizá es difícil para ella aceptar cosas del pasado que se mantuvieron en secreto. Quizá ella está más enojada con esa parte de nuestras vidas que conmigo misma. No lo sé…

–A la distancia, ¿qué sabes sobre Argentina?
–Leí un montón de libros sobre Argentina porque me siento muy conectada con su país. Nunca me sentí sudafricana, y espero algún día visitar Argentina, conocer Buenos Aires, y quizá sentir que estoy en casa. Sé que es un país hermoso, que tienen las mejores carnes del mundo, los mejores caballos de polo, y un equipo de rugby fantástico. Ah, y además escucho mucho tango, es mi música favorita: en un futuro me gustaría aprender a bailarlo.

–Marcela está de novia desde hace tiempo con Fernando Sielig, un rugbier con quien planea casarse, ¿es cierto que en una época solías tener novios que practicaban ese deporte?
–Oh, no sabía eso de Marcela, jaja… Es cierto que salí con chicos que jugaban al rugby, pero ya no. Creo que lo mejor es tenerlos lejos. Es difícil, porque en general son chicos muy guapos, pero me di cuenta de que no siempre resultan ser buenos muchachos. Espero que Marcela tenga mejor experiencia que yo.

 

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