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08/01/2011 - 20:58

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Viviana Canosa: “Yo no aspiro a ser cool. Si aspirás a ser cool, te va mal”

Cuando se encuentra con PERFIL, Viviana Canosa está un tanto disfónica. Es miércoles y ayer fue el debut de Soñando con Bailar, el reality show de Ideas del Sur que la tiene por conductora –hoy será la primera gala de eliminación. Y, en el edificio de la productora, se vive un clima festivo: alcanzó picos de 25 puntos de rating, lo que lo posicionaría más que bien de cara al verano. Porque el envío es sólo una parte de la estrategia ya que, al igual que Gran Hermano en Telefe, el programa se multiplica en toda la programación para apuntalar el rating.

—Esto extraordinario –dice la periodista y conductora–. Yo no gané ningún Martín Fierro, no tengo premios otorgados por mis colegas. Pero sí del público y de quienes me contratan. Y que me llame Tinelli para decirme que él y Adrián Suar creían que yo tenía que ser la conductora del reality fue un premio. Te lo juro, no estaba en mis planes. Ya había planificado mis vacaciones. Encima, me acaban de proponer el debate de los martes.

—En la productora me dijeron que ya casi aceptaste (N.d.R.: luego se anunció que, en efecto, aceptó).
—Es que me es muy difícil decir que no. Soy muy apasionada, y en lo que hago me entrego del todo.

—Empezaste a hacerte conocida de la mano de Jorge Rial y luego competiste contra él como periodista de espectáculos. ¿Ahora competís como conductora de reality?
—Te juro que cuando me lo ofrecieron no pensé en eso. Soñando… es un reality, pero hay una excusa: aprender a bailar. No se trata de que están encerrados en una casa sin hacer nada. Nunca lo asocié con Gran Hermano, para mí era la escuela de baile de ShowMatch 2011. Cuando terminé de arreglar con Marcelo, alguien me dijo que lo iban a asociar con Gran Hermano. Hasta entonces, no lo había pensado porque me concentré en que me gusta esto de descubrir gente desconocida que están muertos por ser famosos.

—¿Por qué creés que a la gente le interesa ser famosa?
—Hay veces que se me acerca alguien y me dice “mi hija quiere ser famosa” y cuando le pregunto qué saben hacer me dice: “Bueno, quiere ser famosa”. También me ha pasado de encontrarme con madres que me dicen: “Mi hija se acuesta con tal jugador de fútbol”, para que las traiga al programa. El otro día, una amiga me llama para decirme que Caras me estaba haciendo una guardia para sacarme una foto con mi novio. Yo ni me había dado cuenta, porque no vivo para eso. Mi laburo lo hago laburando. Me causa gracia que me persigan para una foto, y la verdad me da un poco de vergüenza.

—Como periodista de espectáculos, debías de estar al tanto de los rumores que indicaban a Solita Silveyra y al Negro González Oro como conductores de “Soñando…”. ¿Qué sentiste cuando al final te llamaron?
—No sé si me vas a creer: a todo eso ni le presté atención, porque ya estaba cerrando el año con mi programa. Tuve un muy buen año, y acababa de cerrar un acuerdo con C5N para hacer un programa de entrevistas que me va a permitir mostrar mi faceta periodística. Yo estaba con mi cabeza en las vacaciones. A mí, cuando me llamaron, me dijeron que siempre habían pensado en mí, y elijo creer eso.

—Hablás de permitir mostrar tu faceta periodística, y…
—(interrumpe) Hablo desde lo intelectual. Yo no reniego de nada, me divierte entrevistar a los mediáticos, pero a veces son los personajes que pululan por toda la televisión. Quiero ver otras caras, otros personajes, otra agenda.

—Mencionabas que cuando encarás algo lo hacés a fondo. ¿En tu relación amorosa con el empresario Bruno Barbier (N.d.R.: conde belga, dueño de una empresa agroindustrial) es así?
—Sí, totalmente. No concibo las relaciones a medias. Prefiero sufrir y haber sentido que no haber vivido. He sido sufridora compulsiva porque he vivido. Aprendí a vivir el momento. Pensamiento positivo. Así soy en la vida y en el amor. Este año hice un trabajo muy profundo, muy metafísico. Conocí curas sanadores, maestros de la India, me puse a leer mucho de eso y trato de llevarlo a la práctica.

—¿Alguna vez tuviste novios pobres?
—(piensa) Sí, obvio.

—Si tuviste que pensar…
—No, lo pensé porque en realidad nunca tuve tantos novios. He tenido pocos. Sigo soñando con el amor para toda la vida. Soy mina para toda la vida: por naturaleza soy fiel y leal con un hombre. A mí me calienta más estar enamorada de uno que hacer touch and go con varios. Este año tuve una etapa de soltería, la verdad ya no era para mí: me aburre conocer gente que no me interesa. Cuando empiezo una relación es para siempre. Y en esta relación siento que es para siempre.

—Justo con un millonario…
—¿Sabés la lista de millonarios que tengo que están esperando? No pasa por lo que tenés o no. Cuando lo conocí a Bruno, yo no sabía quién era él. De hecho, ese día los dos pensamos “qué bajón”. No tenía ganas ni de arreglarme para que me presentaran a alguien. Los dos fuimos así. Y se encontraron las almas. Y no con un millonario. Yo soy una laburante, puedo mantenerme y muy bien. No me bancaría un tipo que duerme la siesta mientras yo laburo, pero tiene que volarme la cabeza. Si intelectualmente me seduce y no tiene un mango, la cartera del mes me la compro yo y listo. No necesito un novio millonario. El tiene muchas otras cualidades.

—¿Cuáles?
—Es amoroso, generoso, buen padre, muy cálido conmigo, tenemos cosas en común intelectualmente, tenemos los mismos valores. De hecho, antes de Bruno he salido con otros millonarios, y no hubo química. A mí un tipo me tiene que partir la cabeza. No necesito alguien que me pague la cuenta del supermercado, ni que me diga lo que tengo que hacer. Antes que eso, me muero. Me mantengo desde los 18. Si llegué donde llegué sin haberme acostado con nadie es porque soy inteligente y sirvo. No hago cualquier cosa por sostenerme.

—Camilo García y vos hicieron un largo recorrido juntos. ¿Cómo ves su postura política afín al kirchnerismo?
A mí me gusta que la haya hecho pública. El año pasado él entró en mi camarín con una foto de su madre desaparecida. Y cuando se fue le di un beso a esa foto y pensé que él quería hablar de eso. Me parece que está bueno que la gente se involucre en política. Estaría bueno que superáramos la dualidad opositor-oficialista.

—¿Coincidís con su posicionamiento ideológico?
—No sé si plenamente. No soy de quienes creen que un gobierno hace todo bien, ni que hace todo mal. Me parece que este gobierno hizo algunas cosas buenas y algunas cosas malas. Pero no da ser opositor y criticar todo ni ser oficialista y elogiar cualquier cosa. Respeto mucho a la gente que se la juega políticamente, pero no el que va a 6, 7, 8 para hacerse el cool. Me gustan los que van y opinan desde el corazón, desde la pasión.

—Bueno, por cuestiones laborales, tanto vos como yo sabemos que algunos también van porque están esperando que les aprueben un proyecto en la TV Pública…
—Sí, eso es verdad. Eso lo hace el patético. El que va por el subsidio me da depresión. Lo que hace Camilo me gusta porque es desde la pasión. Me gustaría que la posición política de un artista sea así, genuina, y no porque después le van a pasar un sobre por abajo de la mesa.

—¿Cómo te sentís en relación con “vivir de los mediáticos”?
—Bien. Mirá, yo cuando subo a un avión privado y viajo sólo con dos personas, me preguntan por Ricardo Fort. Y son gente millonaria que se hace la concheta y viene de su chacra en Punta del Este. Yo no reniego de lo popular. Yo trabajo de esto porque quiero que la gente me quiera. Yo no aspiro a ser cool. Si aspirás a ser cool, te va mal, como le fue a Caín & Abel. Yo quiero ser popular porque quiero que la gente me quiera. Si no, hubiera estudiado psicología, que casi lo hago. La gente que hace tele es popular: Suar, Tinelli, Susana…

—¿Y Villarruel?
—No, él se empezó a hacer el cool. La tele de aire es popular, es entretenimiento. No te podés hacer el cool con esas miniseries que no las ve ni tu tía. No tiene sentido hacer una producción para que te aplaudan dos periodistas prestigiosos pero después no te ve nadie.

—Decís que deseás que te quieran, pero jugás el papel de “mala”…
—Yo soy sincera. Puedo caer bien o mal, pero siempre me van a reconocer que soy sincera. Prefiero ser así y no como esas conductoras que le sonríen a la cámara y después están con cara de culo porque son malísimas. Y de ésas, la televisión está llena.

Diario Perfil

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