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14/11/2010 - 09:32

Mundo

Belén Esteban: icono postmoderno y todo un fenómeno mediático

Dicen de ella que es la nueva “princesa del pueblo”, una máquina de generar empatía que explota su vida en directo a base de desparpajo y de no morderse la lengua. Si se presentara a unas elecciones, sería la tercera fuerza más votada en España. Es la protagonista indiscutible de la prensa rosa, su popularidad inspiró una tesis doctoral y hasta fue objeto de un estudio sociológico. Belén Esteban es todo un fenómeno mediático. Y criticada o querida, el suyo es un caso difícil de ignorar.

Aunque la televisión sea muchas veces una fábrica de famosos salidos de la nada, su éxito suele ser flor de un día: la audiencia es caprichosa y en unos meses puede encumbrar al último expulsado de la casa de Gran Hermano o al jovencísimo ex amante de alguna actriz bien entrada en años, pero lo normal es que estos personajes acaben en el baúl de los recuerdos.

Sin embargo, han pasado ya diez años desde que aquella chica rubia de ojos saltones pusiera fin a su tormentosa relación con el torero más famoso del momento, Jesulín de Ubrique, y comenzara a trabajar de colaboradora en el programa “Como la vida”. Ahora, el “magazine” en el que participa en Telecinco, “Sálvame”, bate récords de público. La cadena privada propiedad de Silvio Berlusconi parece haber encontrado la gallina de los huevos de oro, y tan pronto elige a la tertuliana para presentar las populares campanadas de fin de año como la convierte en ganadora del concurso “¡Más que baile!” o adapta para ella un formato reservado a los políticos: “España pregunta, Belén responde”.

“BELENISMO” MEDIÁTICO

“Belén es considerada la mejor representante de la banalidad que subyace en la mercantilización de los medios”, declara a dpa Ignacio Muro, profesor de Periodismo en la Universidad Carlos III de Madrid. “Pero es mucho más que eso: es un icono que muestra la escisión de una sociedad propensa a comportamientos diferenciados y duales ante la vida”.

Así, mientras las clases medias profesionales urbanas la desprecian, “desde los barrios y los pueblos se la ve como uno de los suyos, una persona con una mirada sencilla y cabal sobre las cosas, de ‘buen corazón’, que da prioridad a las emociones sobre el intelecto, como corresponde a la gente sincera, auténtica”, añade Muro. Y como “heroína del pueblo”, su imagen “se contrapone a la sofisticación y falsedad de las élites”; una condición “que los medios saben explotar y convertir en audiencia”.

“La Esteban” es todo un filón, y las cifras hablan por sí solas: en diciembre de 2009, la revista “Lecturas” agotó en unas horas su tirada de 400.000 ejemplares con el reportaje en el que mostraba su nueva cara, tras someterse a varias operaciones estéticas (pulir su nariz, eliminar las bolsas de los ojos). Y su reaparición televisiva en “Sálvame” atrajo a más de tres millones de espectadores, todo un hito para un programa del corazón. Ha pasado de ser la imagen de una marca de sartenes a una de zapatos, Furiezza, y no dudó enviar un par del modelo “Princesa” a la princesa de Asturias, Letizia.

CREADORA DE OPINIÓN Y “MADRE CORAJE”

Su popularidad alcanza tales dimensiones que Telecinco la hizo protagonista del documental “La princesa del pueblo”, estrenado el pasado mes de septiembre, donde esta madrileña a punto de cumplir 37 años habla de su infancia en un colegio de monjas, su relación con Jesulín de Ubrique y, por su puesto, la hija de ambos, Andrea. Según una encuesta realizada para la cadena por Sigma Dos y divulgada ese mismo mes, Belén Esteban obtendría un 7,9 por ciento de apoyo entre el electorado español en unas hipotéticas elecciones, una cifra que la situaría como tercera fuerza política en el Parlamento. Y un dato que da qué pensar.

¿Qué tiene Belén Esteban que tanto encandila? Descarada, de lágrima y grito fácil y orgullosa de su espontánea “naturalidad”, es capaz de enfrentarse al director del diario “El Mundo” (“¡prepárate, Pedro J., voy a por ti!”) y ha registrado su propia marca de lo genuino, lo auténtico. Incluso la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, reconoció que le genera “mucha simpatía”, y el concejal socialista en Madrid Pedro Zerolo la describió como una “madre coraje”. Y es que aparte de sus idas y venidas sentimentales, contadas en directo y en exclusiva a revistas del corazón, si hay una frase que la define es su grito “¡yo por mi hija mato!”.

En septiembre de 2009, el Defensor del Menor decidió actuar de oficio para proteger la intimidad de la pequeña Andrea -de entonces diez años- que a su juicio estaba siendo violada por Belén “de plató en plató”. “La Esteban” reaccionó defendiéndose con uñas y dientes, y el caso generó una oleada de apoyo y simpatía popular en la que fueron recogidas más de 50.000 firmas que pedían la dimisión del madrileño. A los pocos días, el Defensor del Menor retiraba la solicitud de investigación que había depositado ante la fiscalía.

UN CASO DE ESTUDIO

Según apuntaba hace ya cinco años María Lamuedra Graván, de la Universidad de Sevilla, en su artículo “Formatos híbridos y melodrama en televisión: el caso de Belén Esteban como heroína postmoderna”, la clave está en que ella encarna a una especie de “heroína de telenovela clásica”: Una mujer de origen humilde, rechazada por la familia del famoso torero, que lucha por sacar adelante a la hija de ambos y acaba teniendo más éxito que su ex. Y un ejemplo claro de que cualquiera, venga de donde venga, puede tocar la gloria.

En el mismo sentido se expresaba recientemente el argentino Miguel Roig, director creativo de la empresa de publicidad Saatchi & Saatchi, en su libro “Belén Esteban y la fábrica de porcelana. Las múltiples vidas de un personaje en la hiperrealidad” (Península). Para Roig, su éxito está basado en “sufrir de manera constante” y, “en la medida de lo posible, abrir nuevos canales de dolor, como si de un ‘vía crucis’ se tratara”. Ella es la protagonista de “un cuento de hadas trash”, pero “diga lo que diga, consigue que se convierta en una conversación nacional”, añadió durante la presentación del ensayo.

Mientras, apareció en las librerías su primera biografía no autorizada, “Belén Esteban: Una chica de San Blas, y poco más” (Julián Fernández Cruz), y Facebook se ha convertido en un hervidero de admiradores y, sobre todo, detractores. El grupo “Yo también creo que cada vez que Belén Esteban habla muere un filólogo” tiene más de 90.000 seguidores, superado tan sólo por los “fans” de “A mí tampoco me importa la vida de Belén Esteban”.

Pero como no podía ser menos, ella tiene su propia versión de sí misma y ha lanzado una serie en Internet, “Así es Belén Esteban”, que puede verse desde su web oficial (
www.belenesteban.es). Además, se estrenará en la gran pantalla de la mano de Santiago Segura con “Torrente 4”, que llegará a los cines en 2011. Y es que, se quiera o no, parece que habrá “princesa del pueblo” para rato.

Por Elena Box (dpa)

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