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14/01/2010 - 20:39

De Pasillo

Adriana Brodsky: “Fui otro invento de Gerardo”

Adriana Brodsky, la recordada “Bebota” que rompía corazones desde las pantallas con el Negro Olmedo, se encuentra en Villa Carlos Paz participando de la obra “Feliz Caño Nuevo” junto con René Bertrand, Roly Serrano, Mariana De Melo, Fernanda Neil, Víctor Collino y Belén Giménez.

En la villa fue entrevistada por el suplemento Vos de La Voz del Interior, y habló de sus proyectos, la actualidad del medio, las divas, Gerardo Sofovich y el recuerdo de Alberto Olmedo.

“Estuve dos años con el Negro, nomás. La gente cree que estuve como 10 años. Fijate el poder, la repercusión, el brillo que tuvo, la huella que dejó. Imaginate lo grande que fue esta persona y lo que sigue siendo para que haya semejante recuerdo. Está metido en cada una de las generaciones de argentinos. Es impresionante”, explica la actriz que fue ícono de la belleza en los ’80.

–¿Cómo llegaste a los medios?
–Yo no quería ser famosa, ni ser actriz ni nada por el estilo. Yo empecé a trabajar como promotora, como modelo y después hice comerciales; ahí me conoció un representante de actores que me presentó a Gerardo Sofovich. En un instante Gerardo creó un personaje para mí en La peluquería, que en ese momento estaba con Jorge Porcel y Rolo Puente. Yo entraba con algo muy cortito, con una voz muy sensual y decía: Hola Señor, chau Señor. El público me hizo el pulgar para arriba y de ahí no paré más.

–¿Y en teatro?
–Y en teatro también empecé con Gerardo. Es mi mentor. ¡Fui otro invento de Gerardo! Ja.Yo a Gerardo le debo mucho. Él fue el primero que confió en mí. Yo, sin lolas y 1,57 metro. ¿Qué habrá visto en mí? Era una época de mujeres imponentes como Moria Casán, Noemí Alan, Luisa Albinoni, Susana Romero. Yo era un pigmeo al lado de las otras. Y en un segundo me contrató, me armó un personaje. Y en teatro lo mismo, empecé con él, haciendo muchas comedias en varias temporadas.

–¿Siendo una sex symbol, hiciste revista también?
–Nunca hice revista. Nunca me gustó para mí. Me gusta ver revista, ver a las vedettes súper producidas. Pero a mí no me gusta ponerme plumas y brillos, aunque la gente cree que si fui vedette.

–¿Por qué desapareciste por tanto tiempo?
–Salieron algunas cosas pero no tenían mucho que ver con lo que yo podía dar. Hay gente que se queda en el túnel del tiempo. Yo no podría volver a hacer una sexy, la Bebota o la nena. Así que decidí crear mi propia productora de televisión con propuestas más pequeñas (se llama El Angelito Producciones). Hice programas de turismo, ahora hago un programa de deportes. Siempre trabajé porque hay que llenar la canasta familiar. Ja ja.

–¿Y pudiste reencontrarte con la pantalla grande, con los medios?
–Sí, pero hago cosas que me dejen algo, que me llenen. Este año participé del segundo capítulo de Mitos, crónicas de un amor descartable, por América, junto a Germán Palacios. Y trabajo en Fundamind, que es una fundación para chicos con HIV. Esas son las cosas que me reconfortan hoy.

–¿En ese contexto se encuadra esta participación en Feliz Caño Nuevo?
–Sí, por sobre todo por René Bertrand, que es el hijo de María Rosa Fugazot, que fue y es mi primera amiga dentro del ambiente, cuando empecé a trabajar en la peluquería de Don Mateo. Hoy siento una gran emoción de que René sea mi compañero y, además, me esté dirigiendo. Me siento muy cómoda en el personaje de Cecilia, la víctima de todo lo que sucede en la casa de su novio, Marcos (Roly Serrano)

–¿Hoy el medio es mejor o peor que antes?
–Creo que es más exigente. Hoy la mayoría de las chicas sabe bailar, cantar y hacer de todo; y las que no saben, enseguida aprenden. Tienen claro dónde tienen que estar.

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